Gallardo les ganó el primer round

03/05/2018
12:13
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Finalmente arrancaron las campañas a la presidencia municipal de San Luis Potosí. Mucho se puede decir sobre las propuestas y programas de gobierno de los candidatos, pero también vale la pena detenerse en el primer discurso de campaña, porque nos permite realizar un diagnóstico certero sobre sus fortalezas y debilidades y la imagen que proyectan, es decir, cómo son percibidos por sus audiencias objetivo.

Me detendré en esta  columna en los candidatos de los tres partidos más fuertes: PRI, PAN y PRD.

CECILIA GONZÁLEZ

La candidata del PRI a la alcaldía capitalina, Cecilia González, decidió arrancar su campaña política a la medianoche del 29 de abril, es decir, en el primer segundo de las campañas, pero desaprovechó su oportunidad.

No tenía quién le hiciera competencia, porque el resto de los candidatos decidió arrancar el domingo por la tarde.

Pero Cecilia González cometió un grave error en materia de comunicación: arrancó su campaña con un discurso escrito y detrás de un atril. ¿Para qué se usa un atril? Para proyectar autoridad, para generar una barrera entre el líder y la audiencia.

Las campañas políticas, por el contrario, son periodos para acercarse a la ciudadanía, para hablar con el pueblo; el código de las campañas es de la accesibilidad, no el de la autoridad.

Y como si el atril no fuera suficiente barrera la candidata tuvo la mano derecha empuñada en la mayor parte de su discurso, como si estuviera molesta o quisiera demostrar fuerza.

Su rostro era el de una mujer tensa, disgusta, apesadumbrada, como si quisiera salir huyendo del evento.

Era tal su molestia que se equivocó varias veces en el discurso, como cuando dijo la siguiente frase: “vamos a devolver la calle a los espacios públicos”.

Daba la sensación de que aceptó la campaña por compromiso y que desde ahora se sabe perdedora. No llegó como quien va a ganar, sino como quien va a perder.

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XAVIER NAVA

El candidato Xavier Nava es, según las mediciones, el personaje que puede competir más directamente con el alcalde con licencia Ricardo Gallardo, que busca la reelección, pero cometió algunos errores de comunicación que afectan su imagen.

El eslogan de su campaña es: “vamos a romper el silencio”. Para empezar la frase no se entiende, el mismo candidato lo aceptó en su discurso de arranque de campaña cuando dijo: “romper el silencio significa muchas cosas”.

Tiene razón, el problema es que no dejó en claro qué significa para su campaña política “romper el silencio”.

Dijo que romper el silencio significa trabajar todos los días con dignidad, rendir cuentas desde la autoridad, combatir la corrupción, salir con alegría.

Sí, pero insisto: ¿qué significa para su campaña romper el silencio?

El candidato habló mucho de empleados del Ayuntamiento que han sido despedidos. Sostuvo, incluso, que algunos de ellos estaban allí. Dio a entender que su campaña la componen los agraviados por la actual administración municipal, los despedidos y agregó que su campaña no será solo testimonial.

El problema es que para que se campaña no sea testimonial no puede dirigirse solo a los “agraviados”, como él dice, sino a toda la ciudadanía.

El discurso de Nava pareció demasiado improvisado, como si lo hubiera ido armando sobre la marcha, con un tono de voz medio que lo hacía aburrido. No parecía el candidato opositor, parecía un opositor más.

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RICARDO GALLARDO

El arranque de campaña de Ricardo Gallardo Juárez, por su parte, no fue un mitin convencional, fue un espectáculo. Con un maestro de ceremonias, que parecía más bien un animador de fiestas o el líder de la porra.

Sus asesores comprenden muy bien a qué público objetivo está dirigido el mensaje del candidato y lo saben explotar.

Pero Ricardo Gallardo también lo hizo bien:

Para empezar inició su discurso agradeciendo a la gente que estaba atrás del escenario, los que no se veían, pero estaban allí. Un gesto que se agradece, sobre todo cuando él va pregonando que el resto de políticos te ignora y él no.

Luego dijo: “aquí me tienen una vez más para empezar con el nuevo trienio”. Ese es el discurso de un ganador. Confianza que sus adversarios no demostraron.

Gallardo no es un gran orador. Habla pausado, toma agua de forma innecesaria, como para ganar tiempo e hilar ideas, usa frases coloquiales, pero llega al corazón de quienes lo escuchan, es incendiario, sabe gritar.

En una reunión de Cabildo puede sonar ridículo usar frases como: “les hago el comentario”, “tengo mucha gente bonita allá en México”, pero en un arranque de campaña esas palabras suenan muy bien.

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Comunicador por profesión, periodista y contador de historias por convicción. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y con especialidad en manejo de Recursos Humanos por la misma casa de estudios.

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