Soñar sin estar dormido

28/05/2018
02:54
-A +A

En los últimos meses un sueño hurtó mi descanso, uno donde solo había una imagen embelesada por el objetivo máximo del Liverpool: ganar la Champions después de 13 años. El sueño fue real, no tengo duda, porque se pudo disfrutar, sufrir y gritar, sin embargo, lo sucedido el sábado nunca formó parte de lo que los aficionados idealizamos en esta travesía que empezó en agosto del año pasado.

Y es que entonces no era un sueño, sino un deseo consciente al que preferí vestir con palabras agradables, pero ¿qué más da?, si fue una aspiración resulta que no se cumplió, y si fue un sueño verdadero, tampoco.

Lo que sí pondré en las nubes es a los artífices que impulsaron una esperanza intacta durante toda la campaña inglesa y europea, a esos tenaces que devolvieron el color rojo a la camiseta, los mismos que regresaron al equipo a una órbita que no se recorría desde hace mucho. A todos los que formaron parte del grupo nunca se les olvidará.

Instituyeron un generación virtuosa dirigida por un científico de lo humano que unió estratégicamente a distintos elementos para consumar el futbol que se presumió. Con eso me quedo, porque al pasar de estos últimos años vi a un conjunto desganado, sin actitud y un tanto transparente hasta la llegada de Klopp. Por eso ovaciono lo justo y entrego méritos a la casta de Anfield.

Desde luego que no ha sido fácil asimilar que el sueño que tuviste cambió de pronto, tan repentinamente que la batalla emocional del partido se debatió entre sufrir o alentar por el resto del cotejo. Pero este es el sabor que tienen los equipos como el Liverpool, porque lo fácil es apoyar desde la cuna a bandos como el blaugrana, el de los bávaros de Múnich o el de los blanquinegros de Italia, equipos que al menos han ganado más de una liga en 25 años. Cosa que no ha sucedido en el puerto inglés.

Artículo
El cuadro merengue venció 3-1 al Liverpool y la figura fue el galés Gareth Bale
Real Madrid, tricampeón de la Champions LeagueReal Madrid, tricampeón de la Champions League

Aunque es un histórico de Europa, los títulos no lo han acompañado con debido balance y por eso la ilusión creció conforme pasaron los últimos los días. A mi modo de ver nada estuvo desproporcionado, sino todo lo contrario, fue una percepción colectiva donde los aficionados tuvimos el mismo sueño del que les hablo, aquel del que incluso costaba trabajo despertarse.

Esa sensación hay que agradecerla por el simple hecho de que haya sucedido. Los grandes momentos del año no se podrán borrar con una goma cualquiera ni con señalamientos a determinados tropiezos individuales. Lo creo porque soy de esos seguidores flechados que prefieren aplaudir la voluntad que comer de reproches.

No hay por qué frustrarse, los errores se cometen y simplemente se aprende de ellos, somos varios los humanos en el planeta y hasta ahora no conozco a nadie que haya librado una cruzada llana para alcanzar la cima de la montaña. Cuesta mucho, lo sé y lo entiendo, el sábado también me quedé absorto pero prefiero dejar los descalificativos para aquellos que se piensan perfectos.

Karius volverá, mejor y con más fortaleza. No sé si vuelva con el Liverpool o no pero estoy cierto de que la experiencia, otorgada por las circunstancias de la final, le permitirá dividir el camino en dos sendas: la del aprendizaje coyuntural y la del despropósito deportivo.

Incluso, sin ser futbolista, he visto como el futbol te da revanchas y nuestro portero en cuestión la tendrá, tarde o temprano llegará la posibilidad de la reivindicación. Tal vez se vuelva a equivocar, en esa y en las siguientes ocasiones, pero su momento aguardará para recordarle con una sonrisa la anécdota del trago amargo.

Mi sueño y el de muchos tenía un final distinto, pero fue de esos que a pesar de que han tenido una conclusión que no esperabas ha sido bueno. Los sueños también se viven y he de confesar que habité en él como pocas veces lo he hecho, tan intensamente que no dudaría vivirlo de nueva cuenta, porque no fue uno de noche pasajera, fue uno permanente donde comprobé que se puede soñar sin estar dormido.

 

Aldo Casas.

Aldo Andrés Casas Bravo es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UASLP.

Comentarios