Resolver las causas del encono; respetarnos, escucharnos y dialogar; solucionar más que reconciliar; mantener una gran autocrítica hacia el nuevo gobierno; y conservar la democracia electoral y las “libertades burguesas” son algunas de las respuestas ofrecidas por escritores, poetas, narradores, músicos e intelectuales invitados por EL UNIVERSAL a hablar de la reconciliación del país.

Reconciliación fue una de las palabras que más se oyeron desde la noche del domingo. La usó el Presidente virtual Andrés Manuel López Obrador y se ha escuchado en diversos sectores.

Antonio Ortuño, escritor: “Hay que darle el beneficio de la duda al gobierno por venir. La reconciliación se queda en puras palabras si las causas del encono no se resuelven. No podemos seguir en un país hiperviolento y desigual. A mí no me da miedo el ganador. Me asustan los que tardaron cinco minutos en ponerse a las órdenes del licenciado en turno. Ojalá gobierne gente con la convicción de un cambio y no arribistas”.

Gabriela Ortiz, compositora: “Como ciudadanos, tenemos mucha responsabilidad, hay que estar muy activos, con una gran autocrítica hacia el nuevo gobierno; hay que exigir todo lo que Andrés Manuel prometió y creo que entre los temas que hay que vigilar mucho es el de la corrupción, la inequidad; también la integración de los pueblos originarios, a mí me hubiera gustado mucho que Marichuy fuera candidata independiente, no se logró, pero es muy importante que se tome en cuenta la voz de los pueblos originarios. Educación, salud y cultura de calidad también son muy importantes. Me parece indispensable atacar los problemas de inseguridad de fondo y respetar la libertad de expresión.

“¿Qué nos espera? Reconstruir este país y que nosotros como ciudadanos participemos de una manera activa, vigilar que todos estos puntos se cumplan. Me parece muy loable la iniciativa de Diego Luna, ‘El día después’, de involucrar a la ciudadanía para que estemos activos, pendientes en que estos cambios se logren. Es importante también que haya una reconciliación y que todos juntos nos unamos para que tengamos un país mejor. Hay que seguir vigilando, no dejar que esto se vaya a la borda”.

Carmen Boullosa, poeta: “Estar de fiesta debe ser la primera reacción de tirios y troyanos. Ningún país cuenta con tan alta afluencia a las urnas. Más de un millón de personas trabajaron en las casillas electorales, generosos voluntarios. El país mostró su mejor cara. En eso, todos ganamos. Estar de fiesta, pero como en toda buena fiesta, conservar el ojo crítico. Las diferentes miradas políticas no piden ‘reconciliación’ sino continua mirada crítica. Además, se ‘reconcilian’ los contrarios, y no es el caso: el país no se divide en ‘buenos’ y ‘malos’; por lo mismo no acepto la división ‘amloístas’ y ‘sus contrarios’.

Necesitamos, ‘cooperación-vigilancia-exigencia-entusiasmo, crítica’. Exigir al retórico honestidad. Tirar por la borda las imposturas. Tenemos que solucionarnos, no reconciliarnos. Deseo el reconocimiento de los desaparecidos, los asesinados, los caídos por la violencia. Lo siguiente sería aceptar el horror, no ocultar, no olvidar, no maquillar cifras, dar nombre a cada caído. Decir adiós a la criminalización de las drogas, dejar de hacerle el trabajo sucio al país del norte, desobedecer su puritanismo intolerante y su política de inmigración. Contener el baño de armas de alto poder derramándose por la frontera norte”.

Cristina Rivera-Garza, escritora: “Tal vez la victoria de Andrés Manuel López Obrador, que implicó el contacto directo, constante, recurrente, con personas concretas en territorios específicos a través de giras de apariencia interminable, responda menos a un mensaje de izquierda, en su sentido más o menos tradicional, y más a esa práctica de conexión en la que el cuidado mutuo, la responsabilidad colectiva, y la preocupación por los otros, especialmente por los más vulnerables, son centrales. La política de la conexión, después de todo, no es algo que se ofrezca o se exija unilateralmente, sino algo que se discute y se practica en conjunto.

“No me cabe la menor duda que los años cruentos de una guerra que no pedimos y que se ha llevado a tantos de nuestros seres queridos ha sido una fuerza fundamental en el mandato que la sociedad civil ha depositado claramente sobre los hombros de López Obrador. A diferencia de los que se aislan cuando el terror o los que eligen la indolencia por sobre la empatía, los mexicanos de fuera y de dentro del país votamos para decir, entre otras cosas, que nos importa. Que nos preocupa. Que creemos en la acción colectiva y en el bien común. Que los muertos son, todos, nuestros muertos. Será responsabilidad de todos, de nuestra manera de organizarnos y hacernos presentes, que esta conexión básica y acaso última siga siendo real en nuestras vidas personales y políticas. Será responsabilidad de todos no olvidar y actuar en consecuencia.

“Ya desde el afuera o desde dentro (y hay mucho que discutir sobre estos términos) dan ganas de no perderse la posibilidad de construir con otros —con todos— algo inédito y emocionante, algo que poco a poco nos mostrará su rostro. Algo que tendrá el rostro que nosotros le demos”.

Jean Meyer, historiador y profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE): 

“Mauricio Merino intituló su opinión del lunes ‘Consummatum est’, para decir que el cambio ya se había dado: fin de partido, con un gran vencedor. Hubiera podido escoger otra cita latina famosa: ‘Alea jacta’, que podemos traducir, más o menos, como ‘Los dados cayeron’, y el resultado está dado. Lo dijo César, al cruzar el famoso riachuelo cerca de Roma, que no podía pasar nadie si andaba en armas. Nuestro presidente electo lo es porque la nación mexicana, casi 70%, cifra de la participación electoral, tiró los dados en forma de boletines en las urnas. Si podemos decir que, cual César, Andrés Manuel cruzó el Rubicón, sus armas fueron los votos. En los últimos años, la participación electoral no dejaba de menguar por la falta de esperanza; volvió la esperanza y se le sumó el deseo de castigar a los malos gobernantes, lo que explica que fieles partidarios del PRI hayan votado por el candidato de la esperanza. Victoria de la democracia electoral, victoria de las ‘libertades burguesas’ que debemos conservar, para que no se pierda la esperanza”.

Enrique Patrón de Rueda, director de orquesta: “Pienso que la palabra reconciliación, en medio de un contexto tan polarizado, es un primer paso muy importante y significa poner en paz los corazones en este país. Hay mucha desconfianza, inseguridad y violencia; entonces la reconciliación es el primer paso para unirnos para tener el país que todos deseamos. El discurso de AMLO fue bastante reconciliador, lo sentí muy tranquilo y como un gran líder. Ojalá nos reunamos alrededor de él para sacar adelante su proyecto. Y ojalá en la cultura tenga buenos asesores y la conciencia de lo importante que es para nuestro país apoyar la cultura”.

Mónica Lavín, escritora: “Desde luego lo que le espera al presidente electo es un trabajo enorme, las expectativas son muy altas y creo que estarán bien vigilantes los que votaron y los que no votaron por él. Esto ya en sí pone el arranque su presidencia dentro de una mira muy interesante, donde creo que la gran elección para los que estuvimos ahí es que no ganan los partidos. Es como lo que ocurrió después del sismo, la que gana es la ciudadanía y la voluntad ciudadana sin duda está reflejando una circunstancia. Es interesante que haya alternancia en el poder y que cada partido tenga que mirarse a sí mismo y reflexionar qué tanto tiene que ver con nosotros los ciudadanos que merecemos algo mucho mejor que lo que hemos tenido. A partir de ahora, ese ejercicio de democracia, concordia, tolerancia de nosotros los ciudadanos debe ser el tono con que vivamos lo que sigue, escuchándonos, dialogando, llegando a acuerdos; pensando en México por encima de todo”.

Abdiel Vázquez, director de orquesta y pianista: “Hace casi dos años vivimos en Estados Unidos la victoria de un individuo divisivo. Esa noche, en mis redes sociales y en las calles, mucha gente se burlaba de la derrota de su rival y muchos otros clamaban, y lo hacen hasta hoy: ‘Not my President!’. La noche del domingo, en México, aquel a quien denostaban como “el Trump mexicano” ha prometido ser un líder de unidad, paz y reconciliación. Estamos empezando a ver al México solidario del 19 de septiembre. Es momento de respetarnos, escucharnos, dialogar y trabajar juntos con la buena fe de que quien se encuentre del otro lado de nuestras ideologías también quiere lo mejor para nuestro país”.

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