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Sitios arqueológicos afectados por sismos muestran avance del 95 por ciento

Todas las zonas mantienen la categoría de daño menor, excepto Monte Albán, en Oaxaca, que ha sido reportada con daño severo, comentó Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología
Zona arqueológica La Organera Xochipala, Guerrero. Cortesía INAH
12/09/2018
03:34
El Universal
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"Hasta el momento hay un avance del 95 por cierto en las acciones de recuperación de los sitios arqueológicos afectados por los sismo del 7 y 19 de septiembre del año pasado", informó Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología.

A pesar que ningún edificio arqueológico está en riesgo, Monte Albán, en Oaxaca es la única excepción, pues hasta el momento el sitio sufre de daños, desde grietas y cuarteaduras hasta desprendimientos de elementos decorativos y deslizamientos en estructuras enclavadas en partes altas, detalló el INAH en un comunicado.

Además, algunas de las zonas presentaron afectaciones en museos de sitio o en áreas de servicios.

“Si se comparan los daños en zonas arqueológicas con los edificios históricos, éstas no resultaron tan afectadas, cuyos procesos de recuperación han sido controlados, ordenados y basados en diagnósticos”, comentó.

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El monumento fue apilado con vigas de madera para evitar su deslizamiento. Foto: Cortesía INAH

Precisó que un caso especial es Monte Albán, donde el Juego de Pelota registró un desplome y el Edificio A de la Plataforma Norte tenía tendencia a desplazarse, por lo que las labores de restauración quizá se prolonguen hasta 2020.

Hasta el momento se encuentra apuntalado y en los próximos días iniciarán los trabajos para su reparación. Ambos se encuentran cerrados a la visita pública y se encuentran supervisados por investigadoras del INAH.

“El trabajo se dividió en tres fases, primeramente fue elaborado un inventario a partir de los reportes que llegaban de los Centros INAH, después inició la etapa de censo para determinar de manera específica la zona arqueológica afectada, y finalmente, la programación para atender los daños, dando prioridad a aquellos que necesitaban una acción inmediata”, puntualizó.

Por el sismo del 7 de septiembre, presentaron afectación principalmente los sitios de Monte Albán, Atzompa y Yagul, en Oaxaca; Iglesia Vieja, Chiapa de Corzo y  Lagartero, en Chiapas; así como Malpasito y Comalcalco, en Tabasco.

Con relación al movimiento telúrico del 19 de septiembre, hubo algunos daños en las zonas de Tlatelolco, Cerro de la Estrella y Cuicuilco, en la Ciudad de México; Chalcatzingo, Xochicalco y Teopanzolco, en Morelos; Cholula, Tehuacán Viejo y Teteles de Santo Nombre, en Puebla; Malinalco y Tenayuca, en Estado de México; La Organera Xochipala,  Tehuacalco y Palma Sola, en Guerrero.

Además de Tula, Huapalcalco y Xihuingo Tepeapulco, en Hidalgo; y Cacaxtla-Xochitécatl, Tecoaque y Tizatlán, en Tlaxcala.

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En la zona arqueológica de Yagúl, la atención fue en grietas en muros internos y externos de la sala de consejos. Foto: Cortesía INAH

Al detallar los trabajos en algunos sitios, señaló que en Morelos, por ejemplo, Chalcatzingo registró fisuras y grietas en los monumentos 1, 2, 3, 4, 34, 41 y 45; una fractura con desplazamiento de roca en el Monumento 5, así como desplazamiento de soporte de una cubierta, fisuras en el Juego de Pelota y en las estructuras A y B. Las acciones emprendidas fueron inyección en grietas y fisuras, consolidación de resanes y sustitución de los desprendimientos, adhesión de partes desplazadas y sustitución de juntas en grietas de los monumentos.

En Puebla, el sitio Teteles de Santo Nombre presentó daños en el Edificio Caracoles y en la Plataforma Sur, ambos ubicados en la Plaza Gran Altar, así como en el Edificio Oriente localizado en el Conjunto Fogones. Ante ello, se realizaron trabajos de consolidación y mantenimiento en las citadas estructuras.

Por su parte, La Organera Xochipala, en Guerrero, sufrió daños moderados como una grieta en la fachada de la Plataforma del Temazcal y en los basamentos de los Clavos y del Patio Quemado, las cuales fueron  limpiadas y  resanadas con mezcla de cal y arena. También hubo caída de aplanados y pérdida de juntas que se atendieron de igual forma con una mezcla de cal química y arena.

En Comalcalco, Tabasco, como parte de los trabajos de rehabilitación, se trabajaron cuatro de los cinco elementos modelados con estuco de los templos: Cha’a Chaak o Batracio; Mascarón de ltzamná; Basamento de los Personajes Sedentes y la Tumba del Señor de los Glifos Puros o de los Nueve Señores.

En el Museo Jorge R. Acosta de la Zona Arqueológica de Tula, en Hidalgo, se realizan trabajos de impermeabilización y se atienden pisos, acabados, cambio de mobiliario en baños, instalaciones hidrosanitarias, eléctricas y de seguridad, reubicación de taquilla y sala interpretativa.

El coordinador nacional de Arqueología subrayó que la recuperación de los monumentos arqueológicos se realiza considerando los sistemas constructivos prehispánicos basados en cal y arena. “Necesitamos que las intervenciones sean rigurosas para garantizar no sólo la recuperación del bien patrimonial, sino su permanencia a futuro”.
   
  

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