Nasville.— Ahí, sentado sobre la cama de su primera habitación como seleccionado mexicano, Roberto Alvarado tuvo el mejor obsequio justo el día que cumplió sus 20 años de edad.

Para entonces, el atacante del Cruz Azul ya había sido felicitado por su familia, compañeros y estaba consciente de que el destino le daría el gran presente de debutar con la Selección Nacional en su onomástico, pero su teléfono móvil le guardaba una sorpresa más: las innumerables notificaciones de que esa noche de viernes, en el estadio NRG de Houston, sería visto en vivo por reclutadores del Manchester United.

El nuevo niño consentido de La Máquina ha seducido a los Red Devils... Y presume estar listo para el reto, si se concreta.

“No me dijeron [que lo vendrían a estudiar], lo vi en las redes sociales, pero traté de concentrarme, hacer las cosas bien”, confiesa el guanajuatense, en charla exclusiva con EL UNIVERSAL Deportes. “Tenía bien metido en la cabeza que siempre quise ese momento [presentarse con el Tricolor], por lo que intenté hacer las cosas de manera correcta, para que me sigan tomando en cuenta”.

Pasó la prueba. Su ingreso fue un revulsivo para el representativo nacional, más allá de que estaba sometido por los charrúas.

Cuando Ricardo Tuca Ferretti lo metió, tuvo la encomienda de jugar detrás de Raúl Jiménez, pero minutos después lo movió a la banda izquierda, zona desde la que generó el penalti que falló el delantero del Wolverhampton de Inglaterra.

“Me siento cómodo en las dos posiciones; obviamente, sí me gusta más por la banda, pero donde me utilicen trataré de dar lo mejor y hacer las cosas bien”, comparte. “Me siento bien futbolística, física y mentalmente. Traté de hacer las cosas de la mejor manera, pero hay que demostrar más”.

Sobre todo para terminar de convencer al poderoso club inglés, en el que Javier Hernández militó de 2010 a 2014.

Según el sitio Transfermarkt, Alvarado hoy vale 2.9 millones de dólares, pero es muy probable, si mantiene el nivel que ha mostrado este semestre , que su costo crezca.

“Me motiva bastante [el interés], pero esto es paso a paso. Tengo que seguir trabajando aquí”, admite. “Me falta un partido en esta gira y después debo ir a mi club, donde quiero hacer bien las cosas para que se abran otras puertas”.

Porque su corazón ya late gracias a sangre con tono azul que le fue puesta en cuanto pisó La Noria. Alvarado está convencido de que cuenta con la calidad suficiente para destacar en el balompié europeo, aunque primero anhela dar la vuelta olímpica con los Cementeros, que son quienes tiene en su poder su contrato.

“Siempre es motivante ir a algún club europeo, cumplir ese sueño que todos tenemos, pero esto es paso a paso, tengo que hacer bien las cosas en Cruz Azul, donde quiero salir campeón, ese es el máximo anhelo, para después cumplir el sueño de ir a Europa, porque sé que puedo lograrlo, puedo ir para allá y jugar bien”, sentencia. “[Estoy] contento por mi debut [con la Selección Nacional]. No fue el resultado que queríamos, pero sabíamos que el partido iba a ser así, que Uruguay metería las que tuviera, es es su estilo de toda la vida. Nos faltó ser un poquito contundentes, pero así es el futbol”, sentenció.

Dentro del que, en cualquier momento, se puede cumplir el sueño de cruzar el Océano Atlántico. Él podría hacerlo pronto, gracias a un coloso escarlata, de esos que saben confiar en los mexicanos.

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