El documento de 170 páginas en inglés es de autoría no identificada, pero tiene título directo y un contenido desconcertante.

Se trata de una especie de tutorial con una descripción detallada de dónde encontrar niños, cómo acercarse a ellos y seducirlos poco a poco, como si fuera un juego o una broma.

Recomienda primero buscar a niños dentro de la propia familia, que estén junto a madres solteras o en parques y plazas. El manual inclusive ofrece simulacros de qué conversaciones tener.

El texto no sólo enseña cómo hacer para tener una relación sexual, también reitera que el sexo con los niños no es repugnante. No trae fotos explícitas, sólo imágenes informales.

En la BBC no vamos a detallar el nombre ni el contenido del archivo, pero aquí te contamos la historia de uno de los portadores del documento que se ha diseminado dentro de vínculos descargados por pedófilos y que ha tomado por sorpresa a la policía de Minas Gerais, Brasil.

Una versión del manual fue encontrada a finales del año pasado en la computadora del médico Fabio Lima Duarte, de 36 años, que ya fue arrestado dos veces en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais.

Inicialmente, el médico general fue acusado de acceder a más de 30 mil imágenes relacionadas con pornografía infantil en el período de un año, el contenido fue rastreado por el laboratorio de inteligencia cibernética de la Secretaría de Operaciones Integradas del Ministerio de Justicia.

Tras identificar el volumen de imágenes, el médico fue uno de los principales objetivos de una operación iniciada por la Policía Civil de Minas Gerais en octubre del año pasado.

Al ser arrestado, Lima Duarte admitió que el material era de él y se declaró adicto a ese tipo de contenido. La defensa solicitó su libertad argumentando ante el Tribunal Superior que el médico sufría de "parafilia" (un extraño comportamiento sexual). La BBC intentó comunicarse sin éxito con los abogados del médico.

Recibió detención domiciliaria en una cómoda residencia en Belo Horizonte, y fue liberado poco después.

En Brasil, desde 2008, la pena para quien adquiere o almacena cualquier registro de escena pornográfica con niños varía de uno a cuatro años. Este tipo de crimen se considera menos grave que, por ejemplo, ofrecer, intercambiar o distribuir pornografía infantil, cuya pena va de tres a seis años.

Fue por eso que la encargada de la investigación, Renata Ribeiro, pidió a los expertos forenses que buscaran cualquier indicio de que el médico había, además de descargado, también compartido el material ilegal.

Al fin de cuentas, lo que encontraron en el computador del médico terminó sorprendiendo a los propios policías y devolviendo al implicado a la cárcel en febrero, sometido a una nueva investigación.

"La gente sabía que el caso era más grande, pero cuando concluyó la investigación, tenía cosas mucho peores. El propio experto llamó atención al contenido diciendo que tenía muchas cosas", cuenta la investigadora Ribeiro, de la Comisaría Especializada de Protección al Niño y al Adolescente.

Producción propia

El material que sorprendió incluso los expertos, acostumbrados a analizar ese tipo de contenido, tenía, además del tutorial e imágenes de sexo explícito con niños y adolescentes, imágenes producidas por el propio médico.

El doctor grabó partes íntimas de unas 100 pacientes durante exámenes y guardó los vídeos en carpetas con el primer nombre y un número que, según afirma la policía, se refiere a la edad de la paciente.

La policía también identificó en el computador una carpeta con el nombre "Natal" (del portugués "Navidad"), que nada tiene que ver con la fiesta de fin de año. El médico se filmó a él mismo teniendo sexo con menores en un viaje a Natal, estado Rio Grande del Norte, de acuerdo con las investigaciones.

Registró además, gracias a un circuito cerrado de filmación en su propia residencia en Belo Horizonte, lo que hacía con chicas de compañía y jóvenes con quienes salía. En una de las imágenes hay una escena de tortura.

El médico también se ponía una cámara en la bata de laboratorio y, en unas imágenes, aparece él mismo instalando el equipo en el consultorio. Fabio Lima Duarte se desempeñaba como médico general en clínicas de la región metropolitana de Belo Horizonte.

Tres mujeres filmadas por el médico fueron identificadas y entrevistadas por la policía. Dos de ellas son pacientes y la tercera, que salió con el médico hace cuatro años, cree haber sido drogada por él.

"Ella se quedó desconcertada cuando vio las imágenes, son escenas de tortura, agresión, tiene hasta un cuchillo, horrible", cuenta la investigadora Renata Ribeiro, diciendo que las víctimas identificadas están asustadas, temiendo que el médico salga de la cárcel y las busque.

Una de las pacientes tenía 13 años cuando fue examinada por el médico, que le hizo pruebas como un ultrasonido vaginal.

En un video, ella aparece en el consultorio acompañada de una mujer adulta, la madre, y, en conversación, hay referencia a la edad de la paciente. Mientras realizaba los exámenes, dice la investigadora, tocaba a las pacientes de forma inapropiada y filmaba sus partes íntimas.

"La madre notó que estaba tocando a su hija. En general, las dos pacientes dijeron que el examen les causó extrañeza y sintieron coerción, al recordar el incidente", dice Ribeiro, que cuando solicitó una segunda condena de prisión para el médico, consiguió la autorización de la Justicia para divulgar su nombre, edad y rostro.

"Hay médicos, policías, profesores, empleados autónomos, religiosos", afirma Barreto, subrayando que las penas en Brasil para quien almacena o comparte pornografía infantil son demasiado pequeñas si se comparan a otros países de América Latina.

Barreto dice además tener conocimiento de que hay manuales para pedófilos circulando en el espacio cibernético, junto con imágenes pornográficas de menores.

El equipo del laboratorio coordinado por Barreto fue entrenado por expertos estadounidenses. No revela cómo escudriñan el espacio cibernético en busca de quien está descargando o enviando imágenes ilegales de niños y adolescentes, pero asegura que no hay un 100% de anonimato en la red.

Eliminar los archivos de forma permanente de la papelera del computador tampoco es garantía de que el contenido desechado vaya a desaparecer.

En la práctica, lo único que hace vaciar la papelera es que el computador grabe por encima, en el espacio que haya ocupado el archivo borrado. Con equipos apropiados, es posible recuperar la información.

El "lado oscuro de la web"

En el caso de Fabio Lima Duarte, los expertos no identificaron si compartió el material que produjo. Sin embargo, había indicios de que parte del contenido que descargó mediante la llamada red P2P (Peer to Peer) también quedó a disposición online.

La mayor parte de ese contenido ilícito está en la llamada "dark web", el "lado oscuro" de internet.

Los sitios con contenido de pornografía infantil no se encuentran enmotores de búsqueda como Google o Bing, que hacen una indexación de todo disponible en la red, por eso, se habla de que están en la "deep web" (internet profundo).

Pero son fácilmente accesibles desde enlaces, normalmente compartidos en foros y grupos, con el uso de un navegador específico.

El profesor de ciencia de la computación Rodrigo Filev Maia, del centro universitario FEI, en São Bernardo do Campo, señala que no todo lo que está en la deep web es ilícito.

Añade que, además de imágenes con pornografía, internet y las redes sociales son terreno fértil para que depredadores atrapen víctimas, en especial por medio de chats.

Maia dice que los predadores no se identifican como adultos inicialmente. El tono normalmente es pasivo-agresivo. "Hay momentos que tratan de agradar, después se vuelven agresivos, amenazan con romper y vuelven al tono afable del principio".

Prevención e información

Para el médico psiquiatra Danilo Baltieri, coordinador de la clínica de trastornos de la sexualidad de la Facultad de Medicina del ABC, hay que conversar con los hijos sobre la pedofilia y los riesgos de la exposición, en especial online. La advertencia, dice, vale para los jóvenes y también para padres que publican imágenes de sus hijos en la red.

"Hay que tener conversación abierta, en la mesa de comedor, hay una supervisión continua y padres tienen que tomar cuidado con fotos e imágenes de los hijos con ropa ligera", dice el psiquíatra.

La pedofilia es descrita por la Organización Mundial de Salud (OMS) como un trastorno sexual que se manifiesta "por pensamientos persistentes sexuales, fantasías, impulsos, o comportamientos que afectan a niños y prepúberes".

Según la OMS, para que el "trastorno pedofílico pueda ser diagnosticado, el individuo debe haber actuado sobre la base de esos pensamientos, fantasías o impulsos o quedar acentuadamente perturbado por ellos".

"Es una de las enfermedades más estigmatizadas de toda la medicina", dice el doctor Baltieri.

Él hace una diferencia entre quien tiene fantasías sexuales con menores, pero no las alimenta de ninguna forma, y quien transforma la fantasía en realidad y, así, comete el crimen al consumir y divulgar material pornográfico o abusar sexualmente de los niños.

Por eso, además de penas más rígidas, el médico también defiende tratamiento para la pedofilia, enfermedad que, según Danilo Baltieri, es de difícil diagnóstico y tratamiento complejo.

Pero puede ser tratada con terapia y medicamentos, indica, aunque admite que el uso de medicamentos todavía atrae mucha controversia.

Baltieri dice que la pedofilia es una enfermedad estigmatizada justamente porque los daños causados ​​por los perpetradores tienen una consecuencia enorme en las víctimas.

"Personas inocentes pagan el precio", dice, recalcando que el mercado de la pedofilia infantil crece cada día y no está compuesto sólo por pedófilos.

Para Baltieri, tutoriales y manuales como el encontrado por la Policía Civil de Minas Gerais forman parte de una red que mueve mucho dinero y cuenta con la participación de mucha gente que no es pedófila, pero transformó la pornografía infantil en fuente de ingresos.

El cerco que la policía le está tendiendo a los consumidores de pornografía infantil también ha obligado al mercado a diversificarse.

El psiquiatra explica que las animaciones pornográficas que evocan imágenes infantiles y de adultos vestidos como muñecos de peluche son cada vez más consumidos por quienes tienen fantasías sexuales con niños.

"El problema es que cuanto más se alimenta la fantasía, mayor es la probabilidad de que el acto se haga realidad", alerta.

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