Los adolescentes perdieron el temor a contraer Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), coincidieron el director del Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, y la jefa del Departamento de VIH/SIDA/ITS del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

Bajo ese argumento, hay quienes se decidieron por el sexo anal como un método anticonceptivo que les permite, además, engañar a sus parejas sin peligro de embarazo, por lo que llevan a cabo prácticas que ponen en peligro su salud. Consideran que una enfermedad la tiene cualquiera y optar por la automedicación.

Los hábitos cambiaron, al grado de ver como algo común que mujeres de 24 años tengan un historial de 50 parejas sexuales o que a los 12 años se inicie con una vida sexual, explicó el ginecólogo Gerardo Martínez Pérez.

El director del Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, Víctor Torres Meza, señaló que los adolescentes optaron por el sexo anal como método anticonceptivo, lo mismo pasa con mujeres casadas que engañan a sus parejas y no quieren arriesgarse a un embarazo, incluso es una práctica que migró de ser más común entre hombres gays a ser una alternativa para llegar virgen al matrimonio, una respuesta recurrente en las encuestas a las pacientes con ITS.

Los adolescentes prefieren esta opción al condón o las pastillas anticonceptivas, pero pocos se informan sobre las consecuencias de una práctica poco higiénica y sin métodos preventivos, opinó Martínez Pérez.

Es tal la recurrencia de esta práctica que en las sexshop los juguetes y lubricantes dedicados a ello comenzaron a ganar espacio, son los más vendidos, en algunos casos ocupan una sola pared de muestra, a estas tiendas “la mayoría [de los clientes] llega con mucho desconocimiento y en algunos casos hasta lastimadas de forma severa”, comentó Carmen López, de la tienda Punto G, en Toluca.

La desinformación derivó en un repunte del contagio de ITS y las estadísticas del sector salud estatal reflejan que 35% de los pacientes con sífilis, clamidiasis, herpes genital, candidiasis, hasta infecciones asintomáticas de VIH, son jóvenes de 12 a 17 años. Sólo en 2018 hubo 111 mil 697 personas atendidas por alguna enfermedad de transmisión sexual en el Estado de México, explicó Torres.

Una nueva práctica. Los jóvenes inician una vida sexual como un acto de independencia, muchos lo hacen presionados por las redes sociales y sus compañeros en la escuela cuando llegan a la secundaria, opinó el ginecólogo particular Sergio Gerardo Martínez Pérez.

Sin embargo, no se dan el tiempo de conocer a profundidad cómo es que los actores que participan en una película porno se protegen para no enfermarse e imitan escenas poniéndose en completo peligro.

“Mi pareja me lo pidió [sexo anal], aunque en ese momento no estaba preparada para hacerlo, no había leído nada al respecto”, narró Diana “N”, de 24 años, quien inició su vida sexual a los 15 años.

Explicó que desconocía las opciones que hay para no resultar lastimada y en algún momento sintió que la experiencia se tornó en una violación, pues para el hombre es un papel sencillo, “él sólo tiene que meter, pero yo no pude caminar en dos días”.

La encargada de la sexshop Punto G platicó que entre los productos más solicitados se encuentran los de sexo anal, una variedad infinita de opciones que permiten restar la sensibilidad de una parte del cuerpo que no está preparada como órgano sexual.

Sin embargo, a los consultorios llegan mujeres con daños severos por no usar métodos adecuados para esta práctica y las cifras de personas contagiadas por ITS, así como de mamás jóvenes; según el secretario de Salud, Gabriel O’Shea, 137 nacimientos diarios en territorio mexiquense son de madres menores a los 19 años.

Sonia Echeverri Frías, jefa del Departamento de VIH/SIDA/ITS del ISEM, consideró que al contagio de ITS se suman el abuso de confianza e influyen tabúes que persisten; por ejemplo, que las mujeres no deben cuestionar a sus parejas, que no deben pedir el uso del condón y menos portar uno, siendo ellas quienes más expuestas están, pues deciden creerle al “novio o marido que es fiel o que tuvo el suficiente cuidado para no contagiarla, pero la mayoría de las veces ellos son los portadores”.

En ello coincidió el epidemiólogo Torres Meza, pues con base en las estadísticas del Instituto de Salud del Estado de México son los varones quienes comúnmente contagian a sus parejas sexuales. Mientras que el ginecólogo Martínez Pérez informó que recibe pacientes con papiloma humano, que decidieron no usar métodos de barrera (condones) por considerar que su pareja no la engaña.

Estadísticas. El Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades informó que en 2018 las estadísticas reportaron un caso de sífilis congénita; 113, de sífilis adquirida, 259 de infección gonocócica, ocho por clamidia, 28 de chancro, 3 mil 579 por tricomoniasis urogenital (parásito protozoario), 318 por herpes genital, 19 mil 702 por candidiasis y 86 mil 368 por vulvovaginitis.

Además, mil 330 por infección asintomática de VIH, una fase de la enfermedad durante la cual no se presentan síntomas).

En lo que va de 2019 son seis casos de sífilis adquirida, nueve por gonocócica, 483 de tricomoniasis, 15 de herpes genital, mil 42 candidiasis, 5 mil 585 vulvovaginitis y 136 casos de infección asintomática por VIH.

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