El Banco de México (Banxico) externó su preocupación por la situación de las finanzas públicas y la eventual política fiscal del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

La Junta de Gobierno del banco central se congregó el 3 y 4 de octubre para discutir la política monetaria y “algunos” integrantes advirtieron sobre el riesgo para la inflación de un gasto público mayor al anticipado el siguiente sexenio.

La minuta de dicha reunión reveló que uno de los cinco integrantes señaló la vulnerabilidad estructural de las finanzas públicas, así como la incertidumbre sobre la política fiscal de la administración de López Obrador, como riesgos para la inflación.

Expuso que, en los años previos a 2017, la deuda pública creció de manera considerable. En particular, destacó que la medida más amplia de la deuda pública pasó de 28.8 por ciento a 48.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2007 y 2016.

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Dijo que si bien la deuda mostró una reducción el año pasado, es difícil que ésta siga disminuyendo debido a que se basó en gran medida en recortes a la inversión pública, que actualmente se encuentra en niveles muy bajos.

Alertó que dada la situación fiscal de México y, considerando la previsión de que siga el proceso de alzas en las tasas de interés a escala internacional, las condiciones de acceso al financiamiento pueden tornarse más desfavorables para el sector público.

Con la asistencia de Miguel Mess- machersubsecretario de Hacienda y Crédito Público, un integrante de Banxico externó su preocupación por la autonomía y el mandato prioritario del banco central (procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional), por algunas propuestas de política pública que se han comentado recientemente.

Destacó las opiniones de diferentes comentaristas sobre los objetivos que debe tener un banco central y enfatizó que la política monetaria no puede incidir sobre el crecimiento potencial de una economía.

En este sentido, el miembro explicó que suponer que existe una dis- yuntiva entre inflación y crecimiento económico que pueda explotarse de manera sistemática por un banco central, sea en el corto o largo plazo, es regresar a discusiones y debates que han sido resueltos en lo académico y durante la práctica.

También dijo que las propuestas sobre utilizar las reservas internacionales para financiar el gasto público, por ejemplo, en inversión u otro tipo de gasto, no consideran que no son una fuente de riqueza neta, porque éstas tienen que financiarse con
la emisión de pasivos por parte
de Banxico.

El mismo integrante de la Junta de Gobierno atribuyó la menor inversión en México a reglas que permiten un excesivo poder de mercado en algunos sectores, así como a los pocos incentivos para la innovación, la investigación y el desarrollo.

El integrante señaló también un sistema fiscal y de seguridad social que genera fuertes distorsiones en el mercado laboral, propiciando la informalidad; así como la prevalencia de corrupción e inseguridad que, en combinación con los factores anteriores, amenazan al Estado de derecho y, en particular, a los derechos
de propiedad.

El disidente. La minuta del banco central reveló que Manuel Ramos Francia, subgobernador de la institución, fue el único integrante de la Junta de Gobierno que votó a favor de subir las tasas de interés el pasado 4 de octubre.

En cambio, Alejandro Díaz de León Carrillo, gobernador de Banxico; y los subgobernadores Roberto del Cueto Legaspi, Irene Espinosa Cantellano y Javier Eduardo Guzmán Calafell votaron por mantener el precio del dinero en 7.75 por ciento.

Ramos Francia terminará su periodo como subgobernador el próximo 31 de diciembre y, en su lugar, el presidente electo, López Obrador, propuso a Jonathan Heath.

 

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