05 / julio / 2022 | 08:01 hrs.

4T: Houston, tenemos un problema

Mario Maldonado

La relación José Ramón López Beltrán-Carolyn Adams con un ejecutivo de Baker Hughes no pasa la prueba del ácido de los reguladores de Estados Unidos

La historia de José Ramón López Beltrán y Carolyn Adams comenzó en la segunda mitad de 2018, previo a la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador. Se conocieron en una cena en la CDMX a la que fue invitado el hijo mayor del Presidente. El flechazo fue instantáneo. Por aquellos días, Andrés Manuel López Beltrán, hijo mediano del primer matrimonio de López Obrador, sostenía un noviazgo con una modelo venezolana que lo acompañó a la investidura. José Ramón, dice una fuente cercana a la familia, se enamoró perdidamente de Carolyn y formalizaron su relación pocos meses más tarde. El 1 de septiembre de 2019, acudió con Adams al Primer Informe de Gobierno de su padre. 

La decisión de irse a vivir a Estados Unidos vino por dos lados. El Presidente les pidió a sus hijos mayores irse a vivir al extranjero, y Carolyn también tenía esos planes para su familia y vida profesional. Con más de 20 años de experiencia en el sector energético, trabajando para empresas como BP y Cava Energy, quería regresar a la meca del negocio petrolero: Houston, la ciudad con más empresas Fortune 500, después de Nueva York. 

Fue así como decidieron establecerse en Texas para formar una familia. No contaban con que el discurso de austeridad, antineoliberal y anticorrupción del Presidente de México los perseguiría por un claro conflicto de interés y de valores: un alto funcionario de la empresa Baker Hughes les rentó (o les prestó) una casa de lujo, días después de que la compañía obtuvo contratos con Pemex. Ayer, por cierto, el director de la petrolera mexicana, Octavio Romero, reconoció que en los tres años y dos meses que van de este gobierno le han otorgado contratos a Baker Hughes por 20 mil millones de pesos, más de lo que en cualquier sexenio anterior. 

El escándalo, que tiene furioso al Presidente y ha ocasionado nuevos ataques a los medios de comunicación, escaló en Estados Unidos. Baker Hughes es un importante proveedor de servicios a la industria petrolera y cotiza en el Nasdaq de Nueva York. Como todas las empresas públicas, está sujeta a la regulación de la SEC y a auditorías por probables asuntos de corrupción y conflictos de interés. Según lo expuesto en los medios y en análisis de expertos en políticas de cumplimiento, la relación José Ramón-Carolyn con un ejecutivo de Baker Hughes no pasa la prueba del ácido de los reguladores de EU. 

Houston, con sus mil 500 kilómetros cuadrados de territorio y su cercanía al Golfo de México, ha atraído también a otros integrantes del gobierno del Presidente, cuya relación con negocios del gobierno también ha sido cuestionada. 

Carmelina Esquer Camacho se asentó en Houston –cerca de The Woodlands– desde el inicio del sexenio, para encabezar la filial Pemex Procurement International (PPI), pese a no tener experiencia en las compras de productos de importación de la petrolera. Esquer Camacho es hija del secretario particular del Presidente, Alejandro Esquer Verdugo

Elvira Daniel, exdirectora del Centro Nacional de Control de Gas Natural, mantiene injerencia en Pemex por la relación que tiene con el tabasqueño Octavio Romero, de quien fue socia en la empresa Mercocha, dedicada a la cría y comercialización de ganado en Tabasco, junto con el actual titular del Fonatur, Javier May. Se sabe que Daniel habría participado como intermediaria en el acuerdo entre Pemex y Shell para controlar la refinería de Deer Park en Houston. 

Y, por si fuera poco, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, también tiene casa en Houston, donde además se ubican las oficinas de su consultora de empresas Ecanal. 

Esa debilidad por Houston y la vida de millonarios. 

Posdata 

La Fiscalía General de la República acaba de reabrir una carpeta de investigación contra el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Luis María Aguilar Morales, la cual incluye denuncias por malos manejos y uso de prestanombres durante su presidencia en la Corte, entre enero de 2015 y diciembre de 2018. 

 

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