Con el nuevo año que comienza es común que la parte motivacional sobresalga en medio de un entorno social que para muchos es complicado, pero que no debe ser motivo para dejar de mejorar y buscar transformar la relación con los demás a través de un cambio interno.

Para muchos potosinos, la costumbre de plantear propósitos de año nuevo tiene un sentido más espiritual relacionado con los tiempos de la llegada de Jesús en los corazones de los católicos, motivando con ello la intención de transformar la realidad, alejando vicios que afectan a la sociedad como es la violencia o el rencor.

Para las personas con más años, es el momento de poner cuidado en sí mismos, tras varios años de enfocar su energía en la atención de sus esposos, hijos o familiares cercanos, de ahí que el 2018 pueda representar una buena oportunidad para retomar aquellas acciones o costumbres que debieron quedar guardadas ante las responsabilidades que se tomaron.

Y es que creyentes o no creyentes en la fe católica y de todas las edades, hay coincidencia en la importancia de establecer un propósito de crecimiento personal para hacer que la cordialidad, la sana convivencia y la estabilidad emocional prevalezca para ser personas más felices.

En un sondeo realizado por El Universal San Luis Potosí, los potosinos se mantienen más perceptibles sobre aquellas personas adultas que en los jóvenes, quienes pueden en un momento dado ponderar, los aspectos materiales por encima de las relaciones humanas, ya sea con los padres, hermanos o familiares y amigos.

Sea cual sea el razonamiento, especialistas consideran que plantearse buenos propósitos ayudan a fortalecer a las personas y contribuir a mejorar la convivencia social.

vkc

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