17 / agosto / 2022 | 11:30 hrs.

De segundas oportunidades y la importancia de la educación en el cuidado del planeta

Montserrat Morales

Crecí con la idea de cuidar el medio ambiente. Desde que tengo memoria, he sabido que hay que separar la basura y reciclar. Lo he entendido siempre como algo responsable. Ahora veo que este tipo de educación que recibí en el colegio ha sido un privilegio porque no mucha gente entiende que lo que se consume, compra y tira a la basura tiene repercusión en la salud del planeta. Gracias a esta inquietud y al ver que las “autoridades” de mi ciudad no hacen nada, me topé hace un tiempo con una asociación que sí hace lo suyo. Se trata de Nolotires A.C., quienes esta semana toman este espacio para platicar acerca de su trabajo y su punto de vista.

Nolotires A.C. es un proyecto que nació como un sistema de reciclaje y redistribución de diferentes materiales que son desechados por personas y que pueden ser útiles para otros, parecido al friganismo (movimiento anticonsumista), pero que involucra materiales distintos a los alimentos.

Surgió en San Luis Potosí en septiembre del 2019, en un local prestado y pequeño. En ese momento, quienes formamos parte de Nolotires A.C. nunca pensamos que la idea de llevar libros y materiales escolares y de oficina a otras personas tendría gran aceptación, pero para nuestra sorpresa, el local de ese entonces se llenó demasiado pronto. Así que tuvimos que ir haciendo mejoras, como recibir en donación estantes y libreros, así como plantearnos la posibilidad de que llegaran también no sólo libros, sino materiales más variados como aparatos electrónicos, radiografías discos compactos, etc., porque la gente, con una idea ecológica, empieza a separar todo eso en casa y esto tiene consecuencias en nuestro trabajo. Nuestra función se convirtió en actuar como intermediarios sin lucro que reciben materiales y los ponen a disposición de otras personas para un segundo y tercer uso.

Detrás de Nolotires A.C. estamos los que participamos en este bello proyecto, quienes recibimos los libros, los ordenamos, los clasificamos, los separamos y los distribuimos. Además, trabajamos con instituciones amigas embajadoras y personas que nos apoyan difundiendo nuestro proyecto personalmente a través de pláticas y sus redes sociales; pero, sobre todo, la sociedad que participa haciendo su trabajo en casa, el cual es separar los materiales que pueden ser usados una vez más.

Sobre las dificultades que hemos enfrentado, se puede decir que Nolotires A.C. es un proyecto meramente altruista, pero exige tiempo y dedicación. Tal vez los horarios que manejamos son un poco limitados para todo lo que se hace. A la gente, a veces, se le dificulta venir precisamente porque sólo atendemos martes, jueves y sábados, pero los demás días trabajamos también ahí clasificado, ordenando, limpiando, etcétera.

Así que lo más difícil es la acumulación de trabajo y que el espacio está un poco abarrotado. También hay que mencionar los pagos mínimos de servicios (agua y luz), pues, como ya se mencionó, el espacio es prestado. El tamaño del lugar, asimismo, imposibilita el reciclaje de algunos materiales como el cartón, el vidrio y plásticos que necesitan un espacio mucho más amplio para poder contenerse.

El mayor apoyo que hemos recibido ha sido el de la sociedad. Contamos con gente que nos visita frecuentemente y que nos lleva donaciones que nos permiten seguir proveyendo a escuelas primarias, secundarias y bachilleratos, tanto en la ciudad como en zonas marginadas y en la Huasteca. Contamos también con nuestras embajadoras que nos ayudan a hacer visitas para

realizar las donaciones en lugares como La casa del migrante, La aldea de los abuelos, El hogar del niño, entre otros. También recibimos la ayuda de otras asociaciones como Metal Recycler Inc. y Reciclo Dex, así como de grupos ecologistas con los que intercambiamos mensajes e información.

Sobre la respuesta ciudadana ante nuestra labor podemos decir que ha sido excelente. En un principio, cuando nuestra línea de trabajo se limitaba a libros y papel, recibimos la atención y felicitaciones por nuestra labor. Nos alentaron a seguir, ya que veíamos cubierta una necesidad de nuestro proyecto social, y que es básicamente nuestra misión: ayudar a la gente a que incremente su nivel de lectura poniendo a su disposición libros de una variedad de temas, lo cual hace que sea atractivo visitarnos, tanto para los niños como para los adultos, así que a esto se sumó la reutilización de materiales disponibles en nuestro local.

Desde la asociación, vemos que lo que hace falta para que haya mayor repercusión en la sociedad, en otras instituciones y por lo tanto mayores resultados es definitivamente la educación. Aunque mucha gente ya está asimilando la idea, conciencia y cultura del reciclaje, todavía hay una parte de la población que no le da la importancia requerida, y consideran egoístamente que los demás deben reciclar y no ellos. Afortunadamente, esto está cambiando poco a poco.

Esperemos que no se nos haga demasiado tarde para ir cambiando nuestra mentalidad. Sería bueno que, por ejemplo, se incrementaran programas, como en otras ciudades del país, que ya van bastante adelantadas en cuanto al manejo de desechos.

En relación con esto, cabe decir que el gobierno podría ser más directivo. Tenemos secretarías de ecología a nivel municipal, estatal y federal, y, por lo menos nosotros, no hemos encontrado una verdadera determinación de cambiar algo en estas instituciones. Podrían llevarse a cabo cursos, campañas, en donde muestre el gobierno que en realidad nos urge hacer el cambio, porque el daño que estamos haciendo a nuestro mundo es muy grande. Es urgente que los gobiernos comiencen, sobre todo, a educar.

Algo muy importante que No lo tires le dice a la ciudadanía es una frase que parece trillada, pero es muy importante: el cambio empieza por uno mismo. Hay que tratar de ser menos consumistas, pedir a los directivos de las escuelas que eduquen más en este ámbito. Los gobiernos municipal y estatal podrían poner contenedores para reciclaje en todas las escuelas y hacer programas permanentes de educación, no sólo para el Día de la Tierra o el Día del Agua.

El conocimiento implica responsabilidad. Es más fácil decir "no sabía" que tomar responsabilidad por la parte que te toca para dañar menos tu mundo. Es difícil que la gente quiera tomarse el trabajo de aprender; pero mientras no lo hagamos, no creceremos como personas ni como comunidad, y menos como país.

Agradecemos a todos nuestros seguidores.