Del cielo rojo al infierno

07/04/2021
01:16
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Si algo ha sido evidenciado a raíz de la pandemia en casi todos los hogares del mundo es la ya innegable desigualdad entre hombres y mujeres en los ámbitos profesional y doméstico. Al techo de cristal se le ha sumado la difícil conciliación entre teletrabajo o trabajo, y el cuidado de los hijos y la casa. Las mamás se han visto en la necesidad de hacer malabares a la hora de atender reuniones virtuales, dar clases en línea, etc., y al mismo tiempo hacer de comer, educar a sus hijos y mantener el hogar a flote, todo ello tratando de equilibrar su casi nula vida social y el cuidado de su propia salud física y mental.

Como las oportunidades laborales disminuyen al contrario de las necesidades, muchísimas mujeres se han visto en la situación de acudir a la mal llamada “profesión más antigua”. Según un estudio de la revista Forbes, al menos en la Ciudad de México se ha duplicado durante este año el número de trabajadoras sexuales. El 40% de ellas reincidió en la actividad y el otro 40% comenzó a ejercer por primera vez.

Según el Primer Informe Mundial sobre Explotación Sexual, entre 40 y 42 millones de personas en todo el mundo se dedican a la prostitución, el 80% son mujeres, la mayoría jóvenes. Existe todavía el debate acerca de la voluntad de las personas por vender sus cuerpos y aceptar dinero a cambio de ser objeto de prácticas sexuales de todo tipo. Así que están los que defienden ese supuesto libre albedrío y los que abogan por la eliminación rotunda de la prostitución y la trata de personas.

En la nueva serie de Netflix Sky Rojo, que trata acerca del tema, se dan datos precisos y verídicos acerca de la prostitución en España (habría que extrapolarlos a nivel mundial). Dentro de un guion magnífico, entra la necesaria reflexión acerca de las razones para caer en las redes de la trata de personas. A base de mentiras, ilusiones, salvarse de la violencia y la pobreza, la mayoría de las jóvenes terminan siendo esclavas sexuales para que unos pocos hombres se hagan ricos. Una de las protagonistas de la serie argumenta «Yo sí elegí estar aquí», pero ahondando un poco en su razón, se ve la realidad de la vulnerabilidad emocional y psicológica que las encamina a esos sitios. Es decir, que por su propio pie igual y no llegan a eso.

Carolina Iglesias y Victoria Martín son dos cómicas españolas que tienen un muy entretenido podcast en Pódium Podcast, el cual se puede escuchar en Spotify y ver en YouTube; se titula Estirando el chicle, y en él hacen exactamente eso, reflexionar hasta los límites acerca de un tema en cuestión cada semana. El 16 de octubre del 2020 publicaron el episodio «El socarrat del porno», en el cual hablaron acerca de la necesidad de una mayor y mejor educación sexual en las escuelas y en casa, acerca de la importancia de la comunicación a la hora de vivir la sexualidad, específicamente durante las relaciones sexuales, y el papel que la pornografía juega en las falsas ideas que millones de personas tiene acerca del sexo por limitarse a consumir productos pornográficos hechos por una industria machista que esclaviza y denigra a las mujeres.

La pornografía perpetúa erróneos estándares acerca del cuerpo, la belleza y las maneras de experimentar el sexo. Y cuando los consumidores, sobre todo los menores o más inmaduros, se enfrentan con la realidad fuera de las pantallas, sufren grandes frustraciones. Asimismo, se sostiene la idea que idealiza la pornografía como una gran industria, pero la mayoría de los casos es tal cual una extensión de la prostitución, una empresa construida sobre mentiras, y que ultraja y comercializa, sobre todo, a las mujeres que por necesidad entran en ese juego sucio del cual es muy difícil salir y rehacer una vida normal. Ojalá no fuera esta la última alternativa de sustento económico.

"Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Soy lectora, vinófila, ciclista y peregrina jacobea."

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