17 / enero / 2022 | 19:49 hrs.

Del “…tengo las riendas…” al “…queremos quedar bien”

Óscar Mario Beteta

Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó: “…tengo las riendas del poder en las manos”, lo ha demostrado en cada una de sus decisiones, con independencia de que no a todos haya dejado satisfechos.

Esa realidad se confirmó esta semana en la que, en un hecho que parece anecdótico, Emilio Azcárraga le dijo a propósito de la derrota del América frente a la UNAM el domingo pasado: “…queremos quedar bien con usted”, dando a entender que, intencionalmente, habría dejado perder a su equipo.

En su primera conferencia matutina, el 3 de diciembre, el tabasqueño llevaba horas investido con la banda presidencial, pero lo recordó, haciendo énfasis en que, con él, hay gobierno y que será para dar seguridad y protección a los mexicanos.

En el encuentro que tuvo con el Consejo Mexicano de Negocios, el comentario del dueño de Televisa de que quieren granjeárselo, tiene significados que pocas veces se ven en la política, sobre todo públicamente. Cuando Azcárraga habló en plural, puede asumirse que lo hizo a nombre del CMN. Sus integrantes, que han tenido la economía nacional en sus manos, están con él.

Sí les ofreció y les pidió trabajar conjuntamente en el propósito de que la economía crezca 4% este año, es de esperar que apoyen sus decisiones y él respalde sus propuestas. En esa línea, es posible que los objetivos de ambos cristalicen en beneficio del país y de la sociedad.

La redefinición de la relación entre gobierno y capital implica que, aún con la participación de la IP en la concreción de las políticas económicas, será el gobierno, y de manera muy directa el presidente, el que marque el camino a seguir.

Con ello, la autonomía relativa del Estado en esa tarea, que en la tesis de Nora Hamilton implica que el sector empresarial sólo le deja un reducido margen para impulsar programas sociales, quedará en el pasado. En este sexenio, esa facultad será ejercida plenamente por la autoridad.

Eso, que no es tan visible ni ostensible, apunta a traducirse en que Andrés Manuel López Obrador retomará las atribuciones estatales para cumplir la más alta obligación política y moral del poder, que es ver primeramente por el bien comunitario. Con programas incluyentes, antípodas de los que impone el neoliberalismo, sentará las bases del México igualitario, justo y democrático que ha ofrecido.

De lo anterior, se infiere la existencia, inequívoca, de un presidente fuerte, respetado y respaldado por todos y decidido a gobernar en favor de la mayoría. Con ello, el desempeño del Estado se tornará eminentemente político; es decir, que quien lo conduce esgrimirá ese poder mirando a procurar el mayor bienestar colectivo.

El acierto que exhibe AMLO al desdeñar el extremismo, es insoslayable; no todo es política, sino economía, pero juntas, coordinadas, y ésta, subordinada a aquélla para cumplir la función estatal esencial, que es la búsqueda de mejoría para todos.

SOTTO VOCE.... Muy relevante, la presencia del ingeniero Carlos Álvarez Bermejillo, presidente ejecutivo del Consejo de Administración de Grupo PiSA, en la presentación del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico. Con ello, se resalta el liderazgo empresarial de Jalisco, entidad con gran presencia y proyección en la industria farmacéutica nacional… ¿Qué obtuvieron los diputados del PRD que “descubrieron” que ese partido está muerto y que ahora votan con Morena?… ¿Se va a pudrir la UAM con la huelga que tiene desde hace varios días? ¿A nadie le urge que se levante?... Venezuela definirá su futuro en horas. Es la última oportunidad de los venezolanos para restaurar la civilidad y la democracia. Si la pierden, el opresor y asesino Nicolás Maduro permanecerá ad perpetuam.