El desastre en las pruebas de Covid-19 (y el empleo)

06/05/2020
11:17
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Aunque el subsecretario Hugo López-Gatell asegure victorioso que en México se logró “aplanar la curva” epidémica de Covid-19, lo cierto es que el virus ya ha cobrado la vida de más de 2 mil 500 personas (el dato oficial) y ha puesto de manifiesto la grave situación que enfrenta el sistema de salud a nivel nacional, amén de que a la fecha no existe una cifra confiable del total de infectados en el país. 

Frente a esta realidad, avalar la calidad de las pruebas con las que operan laboratorios públicos y privados del país para detectar la enfermedad se ha convertido en otro dolor de cabeza para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

Dicha tarea fue encomendada al Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), a cargo de Irma López Martínez, donde se determinó que las revisiones sean documentales y se realicen cuando una empresa o persona desee comercializar reactivos para la detección del coronavirus. 

Obtener luz verde del InDRE es el primer paso para completar posteriormente los trámites de comercialización e importación de los insumos, y por ende las pruebas; sin embargo, los resultados han sido desastrosos y hay evidencias de que se aprobaron al menos ocho marcas que no cumplen con los requisitos necesarios para garantizar resultados confiables. 

Según consta en las evaluaciones realizadas por el organismo dependiente de la Secretaría de Salud, y de las cuales esta columna tiene copia, marcas como Aliplex, Genefinder, Ligthmix, Viasure, Decov 19, Decov19 Triplex, WoV19 y Real Star presentaron irregularidades que van desde que los valores obtenidos por sus marcadores quedaron fuera de parámetro, hasta la carencia de control interno endógeno, por lo que los resultados negativos “no permiten garantizar la toma”. 

Así, aunque la salud de millones de mexicanos depende básicamente de la oportuna detección del virus, las “pruebas PCR” que circulan en el mercado no son fidedignas. 

Tres empresas concentran el negocio: Abalat, Roche y Genes2life, las cuales obtuvieron alrededor de 54% de los permisos. Es decir que de las 13 marcas avaladas por el InDRE y puestas en el mercado, siete son distribuidas por estas compañías, mientras que decenas de otras firmas que ya pagaron derechos y cuentan con su documentación, siguen relegadas indefinidamente. 

Por si fuera poco, las pruebas que venden Abalat, Roche y Genes2life tienen un precio promedio de 64 dólares, es decir, más de mil 500 pesos al tipo de cambio actual, mientras que otros solicitantes del permiso, que siguen en lista de espera, ofrecen precios de 22 dólares por unidad, según información presentada en las solicitudes. 

Algo más que llama la atención es que el InDRE especifica que al término de la pandemia la validez de sus evaluaciones quedará automáticamente cancelada y será necesario realizar un nuevo análisis para su uso posterior. Así que las pruebas de Covid-19 se autorizan únicamente para que sirvan durante el emergencia sanitaria, pero después ya no son válidas. ¿Cuál es la razón de ello? Es una incógnita que debe responder la Secretaría de Salud. 

Vaya desastre que hay no solo con la estadística de los casos de Covid-19 en México y con las pocas pruebas que se han hecho en comparación con otros países; ahora, encima de todo, en lugar de beneficiar a los mexicanos con tests confiables a precios justos, se han liberado insumos a sobreprecio que no reflejan el estado de salud real de los posibles portadores del virus. 

¿El secretario Jorge Alcocer, y el propio presidente López Obrador, están al tanto y avalan lo que sucede en el InDRE con las autorizaciones para vender pruebas de Covid-19?

Posdata

En la otra crisis, la económica, los datos cada vez son peores y al parecer en el gobierno federal tampoco quieren sacarlos a la luz pronto. Según un documento confidencial que le entregó Arturo Herrera al presidente López Obrador hace unos días –al cual tuve acceso–, se da cuenta de la destrucción acelerada de empleos, los cuales al 29 de abril llegaron ya a la escandalosa cifra de 670 mil, según los registros del IMSS. Si los ponemos en contexto, significan casi lo doble de los empleos que se generaron en todo 2019 e igual número de plazas que se perdieron durante la crisis económica de 2008-2009.

@MarioMal

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