La guerra por la ciudad

29/04/2019
10:51
-A +A

Roberto Moyado EsparzaEl Betito, líder de la Unión Tepito, fue detenido en agosto en la Ciudad de México. Dos meses más tarde cayeron en poder de la policía David García Ramírez, El Pistache —sicario que había quedado al frente del grupo criminal tras la captura del Betito—, y Daniel Eduardo León, El Tiger.

Estos hechos aceleraron el desmoronamiento de la Unión Tepito, que en meses se vio sacudida por una cauda de muertes y aprehensiones. En esos días había arreciado también la persecución en contra de Jorge Flores, El Tortas, líder del grupo —la Fuerza Anti Unión— que disputa a la Unión el control de las calles de la CDMX.

El líder de la Fuerza Anti Unión había sido liberado a finales de 2017 (estaba preso por secuestro) y, según reportes de autoridades capitalinas, se lanzó de inmediato contra El Betito y el grupo a fin de vengar el asesinato de uno de sus hermanos. El gobierno de la ciudad consideraba a Flores extremadamente peligroso: para la policía de investigación era uno de los principales protagonistas de la guerra entre reos que en 2013-2015 cubrió de sangre las calles.

Esa guerra había comenzado en el reclusorio oriente cuando Ricardo Andueza, El Miraviones, y Paolo Sergio Contreras, El Avispa, comenzaron a disputar con otro recluso, el expolicía Eusebio Duque Reyes, El Duke o La Voz, el negocio millonario de las extorsiones telefónicas, el manejo de las “tienditas”, la venta de droga y el cobro por las visitas íntimas dentro de la prisión.

A partir de ese choque comenzaron a aparecer cadáveres de custodios con narcomensajes prendidos en la ropa. Precisamente al lado de un hombre acribillado en Gustavo A. Madero apareció un mensaje en el que el nombre del Tortas se leía al lado de los del Avispa y el Miraviones. Hoy El Tortas pelea con los residuos de la Unión zonas como la Plaza Garibaldi y el barrio de Tepito.

El Duke, por otra parte, fue liberado también en 2017. Un reporte de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina indicó que a fines del año pasado se encontraba en el oriente del Edomex, operando entre bandas de Ixtapaluca, Chalco y Chimalhuacán. Al Duke se le ha mencionado como punta de lanza del Cártel Jalisco Nueva Generación en la capital del país —dado que en el reclusorio se vinculó con José Pineda Arzate, El Avispón, supuesto contador de dicha organización.

El 31 de octubre de 2018 una manta presuntamente colocada por comerciantes del barrio bravo reveló las extorsiones de una organización llamada Cártel Nueva Generación Tepito, y dio el nombre de su líder: Hugo Pérez Díaz, alias El Güero Carmenta o El Güero Loco.

Según la manta, Pérez Díaz era responsable del asesinato de tres policías, cuya muerte y tortura había videograbado. Los autores del mensaje se quejaban porque habían advertido al gobierno de la ciudad varias veces sobre las actividades del Güero Carmenta, “y les sigue valiendo”.

La madrugada del 10 de noviembre, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública irrumpieron en un restaurante en la colonia Tabacalera. Trabajos de inteligencia señalaban que El Güero Carmenta departía en ese sitio con varios allegados.

Ocurrió una filtración, sin embargo, y Pérez Díaz alcanzó a salir. Los agentes solo detuvieron a algunas personas que lo acompañaban: un exsubprocurador del Estado de México, y un grupo de presuntos sicarios colombianos, de los que Carmenta suele rodearse y a los que utiliza “para torturar, asesinar y desmembrar”, según reportes de inteligencia.

Cuando vino el cambio de gobierno, las investigaciones sobre este personaje, que alguna vez estuvo en la primera línea de la Unión Tepito, quedaron congeladas. Era considerado por funcionarios de seguridad, sin embargo, el verdadero puente entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y la CDMX: se insinuaba que había entregado a agentes federales la ubicación del Betito El Pistache, para abrirle las puertas de la ciudad a la organización dirigida por Nemesio Oseguera, El Mencho. El poder de Carmenta, según los reportes, creció a medida que la Unión y la Fuerza Anti Unión se debilitaron. Probablemente, ahora nadie lo busca.

Comentarios