La policía hackeó al hacker

22/05/2019
11:19
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Varios cajeros automáticos de León y Tijuana “enloquecieron” hace unos domingos y arrojaron al piso hasta 75 mil pesos en billetes de 500. No se trataba de una falla en el sistema, sino de un insólito ataque cibernético: un grupo de personas había recibido la instrucción de colocarse frente a determinados cajeros aquel domingo. A una hora específica, las máquinas comenzaron a arrojar dinero.

Algunos enviados no llegaron a la cita, y los cajeros lanzaron el dinero al vacío. El hecho se volvió noticia nacional. Los “cobradores” entregaron el dinero en maletasen un Holiday Inn de la ciudad de León. Según se supo más tarde, incluso hicieron fila para entregar las cantidades defraudadas —de las que recibieron una jugosa comisión.

La Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República seguía el rastro de una banda de hackers desde un año antes. En abril de 2018 alguien que había vulnerado el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios del Banco de México (SPEI) hizo transferencias a 849 cuentas falsas, por un total de 500 millones de pesos. Los beneficiarios de estas cuentas retiraron el dinero antes que los bancos reaccionaran —y recibieron también una comisión.

Eran hackers también los que en octubre de 2018 habían infectado los sistemas de la aseguradora Axa. Los delincuentes cibernéticos transfirieron 13 millones a una cuenta fantasma que acababan de abrir en una empresa de valores, y luego le pidieron a esa empresa que les enviara a un edificio de Insurgentes diez millones de pesos en un camión blindado.

Tras recibir el dinero los hackers abandonaron el edificio, huyendo incluso en sentido contrario. La Agencia de Investigación logró determinar que una de las personas que operó el fraude en Axa está entre las redes de intermediarios que movieron el dinero defraudado al SPEI.

Los agentes que tomaron parte en la investigación cuentan que una tarde alguien llamó a Banxico y reveló que el cerebro del fraude al SPEI se llamaba Héctor y vivía en la ciudad de León. La referencia geográfica empató con la información que los agentes habían levantado hasta la fecha.

Un policía experimentado en cuestiones cibernéticas descubrió que en las redes de hackers más relevantesexistía una persona a la que apodaban H1. Encabezaba a un grupo de hackers conocido como Bandidos Revolutions Team. Le pasó el dato a la Policía Cibernética, y esta comenzó a rastrearlos. Los investigadores detectaron una cuenta de Facebook asociada al grupo. Rebotó en León. Al final, fueron ubicados once domicilios. Todos giraban alrededor de una persona: Héctor Ortiz Sandoval, un hombre de 34 años de edad que se movía en helicópteros, autos blindados y vuelos privados. Trabajos de inteligencia y seguimiento indicaron que Ortiz Sandoval era H1: su hermana y su cuñado se encargaban de reclutar a los Bandidos.

La policía hackeó al hacker. El convoy de la AIC encargado de aprehenderlo llegó a León de noche, y se repartió en los once inmuebles que serían cateados: Cielo 1, Cielo 2, Cielo 3 y Cielo 4 (así llamaban los Bandidos a las mansiones donde vivían Ortiz Sandoval, sus hermanos y su padre). El cateo incluyó una bodega en la que había 19 autos de lujo, una flotilla en la que brillaban las marcas: McLaren, Lamborghini, Aston Martin, Mercedes Benz…

Eran las cuevas de Alí Babá y los 40 hackers. En un domicilio había 20 millones en billetes de 500 pesos. En una bodega se acumulaban electrodomésticos, vinos, computadoras, pantallas, teléfonos: todo lo que los hackers habían logrado comprar inyectando dinero de manera fraudulenta en tarjetas de Soriana y otros almacenes.

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En el centro de operaciones del grupo había computadoras, cajeros automáticos robados tarjetaslistas para ser clonadas.
En el centro del inmueble ondeaba la bandera del equipo: Bandidos Revolutions Team.

En todas partes lujo, derroche, dinero a manos llenas.

 

H1 pudo haber obtenido ganancias por más de mil millones de pesos, según la policía. Para él, la historia terminó el fin de semana pasado.

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