15 / agosto / 2022 | 08:17 hrs.

Los clichés del nuevo año y cuando estos son buenos

Montserrat Morales

Parecen algo de lo que no nos podemos librar cada año, como las cenas navideñas o los horrorosos intercambios. Se trata de los propósitos de año nuevo, que no es lo mismo que nuevos propósitos, porque (no nos engañemos) son siempre los mismos. En nuestra lista pueden leerse algunos de estos: hacer ejercicio, dejar de fumar, dejar de tomar refrescos, no ver tanta tele, ponerse a dieta o leer más. 

La clave la sabrán aquellas personas que hace mucho tiempo se plantearon algo de lo mencionado arriba como un hecho, no como una meta. Yo no recuerdo ni siquiera cuándo tomé mi último trago de refresco. Ya voy para los 6 años. Como diría Phoebe de Friends: “Como un curita”, así hay que tomar la decisión de cambiar algo en nuestras vidas pero, sobre todo, ver estos cambios como hábitos buenos, y no como sacrificios que hay que hacer para mejorar.  

Una de las pocas cosas buenas que los dos años de pandemia y sana distancia (aislamiento social) me han traído, es más tiempo para leer, porque la verdad es que me encanta. No soy la lectora más ejemplar, y de hecho es algo en lo que cada día se puede mejorar. Pero sí me daré el permiso de presumir los 19 títulos que disfruté en 2021. Unos más amenos que otros, y todos de muy distinta índole. Entre ellos están el clásico Mujercitas, un interesantísimo trabajo de la Fundéu: 1001 curiosidades, palabras y expresiones del español, el genial Ómnibus de la poesía mexicana, de Gabriel Zaid, u otro clásico como La dama de las camelias. Como no puedo hablar de todos en este breve espacio, mencionaré un poco acerca de algunos otros que más me gustaron: 

Prométeme que serás libre, del escritor español Jorge Molist nos traslada a la Cataluña de la Edad Media. Cuenta la historia de Joan, un niño que tuvo que crecer pronto por las circunstancias que la vida le presentó. En un libro de personajes ficticios y reales, cuya historia está enmarcada en la historia real de la Europa de aquellos tiempos. Entre iglesias, galeras, cortes europeas y el surgimiento de la burguesía, es una lectura genial y muy disfrutable. 

El último en morir de Xavier Velasco fue otro que me encantó. El escritor sigue su línea biográfica para, al perecer, terminar esa espacie de saga con su última novela acerca de LA NOVELA. Por fin conocemos a la famosísima Violetta, las dificultades económicas y emocionales que vivió Xavier mientras se engendraba nuestro favorito Diablo guardián. 

Nosotras, historias de mujeres y algo más, de Rosa Montero, es una compilación de sus trabajos periodísticos a lo largo de los años. Es un libro genial que nos desvela las vidas de mujeres que han sido, en su mayoría, olvidadas por el machismo. Nos refleja cómo esta mentalidad ilógica viene desde muy lejos en el tiempo, y al mismo tiempo, no nos da la respuesta. ¿Por qué los hombres se han empeñado en negar a las mujeres las mismas oportunidades, la explotación de su talento, su reconocimiento por sus logros? Eso no lo sabemos, pero gracias a la investigación de Montero, sí nos enteramos de muchas mujeres cuyas aportaciones son en general desconocidas, y de otras cuyas atrocidades quisiéramos que se olvidaran; porque en todo somos iguales, en lo bueno y en lo malo. 

No puedo extenderme más, así que dejo aquí la invitación a emprender, retomar o fortalecer el hábito de la lectura, de cuyos beneficios seguiremos hablando durante este año. Leer nos ayuda a aprender por nuestra cuenta, nos reta, nos relaja, nos conforta, nos da plática. Un libro es un amigo fiel en nuestras manos. Ojalá que los Reyes Magos nos traigan muchos libros con su visita. ¡Por un 2022 feliz y lleno de libros!