24 / junio / 2022 | 18:08 hrs.

Los motivos de Claudia (por qué escondió el informe causa-raíz)

Salvador García Soto

Pretendieron ocultar y manipular una parte de la verdad

El gobierno de la Ciudad de México conoció un primer borrador del Informe Causa-Raíz (el informe final y el más importante) por lo menos desde el 18 de octubre de 2021; pero a diferencia de los dos informes anteriores de la empresa consultora DNV éste no se hizo público y de hecho no fue aceptado por la administración de Claudia Sheinbaum que le puso una serie de trabas a la compañía noruego-alemana, que ellos mismos habían contratado y ensalzado públicamente, para aceptarles la tercera entrega de sus investigaciones y peritajes sobre las casusas que provocaron el derrumbe de la Línea 12 del Metro en su tramo elevado.
 
En aquellas fechas hubo una serie de reuniones entre los ejecutivos de DNV en México y el secretario de Movilidad, Andrés Lajous, junto con secretaria de Gestión de Riesgos y Protección Civil, Myriam Urzúa, quienes dijeron a la empresa que no podían aceptar su último informe “porque estaba en inglés”. Como no les aceptaban el documento y se vencía el plazo fijado para que lo entregaran, según el contrato firmado, DNV intentó entregar el informe vía oficial en partes, pero tampoco se los recibieron y les pidieron que lo enviaran vía correo electrónico.
 
Para el mes de enero de este 2022, de acuerdo con una fuente interna del gobierno capitalino, se le pidió a DNV que hiciera "algunos cambios" en el informe, particularmente en la parte que se refiere al título de "Barrera 4 (Fallida): Inspección Regular de las Obras de Ingeniería Civil”, en la que textualmente se cita en el documento publicado ayer íntegramente por el diario El País, de España, y titulado “Reporte Único de Resultados de Análisis Causa-Raíz Fase III:
 
“El manual de mantenimiento de la L12 especifica las inspecciones de rutina (trimestrales, semestrales y anuales, según el año de servicio) e inspecciones posteriores al sismo para los componentes estructurales. Se realizan inspecciones para identificar problemas o áreas de preocupación, para que la intervención y la remediación se realizaran antes de que suceda la falla. DNV no recibió documentación que indicara que se realizaran estas inspecciones de rutina; sin embargo, DNV recibió los reportes de la inspección posteriores al sismo, así como la inspección de ISSA en 2019”.
 
Luego se cita textual el reporte recibido por la empresa noruego-alemana después del sismo del 19 de septiembre de 2017, en el que se destaca que a través de las imágenes de la plataforma de internet de Google Street View tomadas de 2017 a 2020 y una inspección realizada mediante drones en 2019 del tramo afectado del puente elevado, “muestran evidencia de deformación y pandeo de los atiesadores longitudinales en las vigas, deflexión vertical negativa de las vigas y deflexión del travesaño central”.
 
Dice también que la inspección de esos componentes debía realizarse al menos cada año según el Manual de Mantenimiento de la L12 sin embargo no hubo evidencia, documentación, datos o de otro tipo de que se haya realizado, y que ellos sólo recibieron el informe de ISSA que en 2019 supervisó y evaluó las columnas, los cimientos y el suelo, pero nunca revisaron las vigas y partes transversales que tenían daños visibles desde la misma calle.
 
Y ahí viene la parte que más molestó al gobierno de Claudia Sheinbaum y que al parecer fue el verdadero motivo para que rechazara y ocultara el Tercer Informe Causa-Raíz de DNV a la que después acusó públicamente de “conflicto de interés” y de falta de profesionalismo en su informe:
 
“La falla en la realización de inspecciones al tramo elevado y cumplir con los requerimientos de inspección del manual de mantenimiento es una causa raíz de la falla. Como se señaló anteriormente, DNV identificó y evaluó cuatro (4) barreras preventivas para la amenaza de pérdida de estructura compuesta (falla por esfuerzos cortantes) que, de ser efectivas, habrían evitado el colapso del tramo elevado. A la conclusión del análisis de barreras, se identificaron recomendaciones basadas en los vacíos o potenciales vacíos de barreras. Algunas de las deficiencias de las barreras, comúnmente identificadas estaban relacionadas con la falta de supervisión en las distintas etapas del proyecto”.
 
Luego entonces ¿de qué se trató todo el show mediático y las acusaciones de la Jefa de Gobierno contra una empresa que ella misma contrató y en su momento celebró sus informes como “profesionales, imparciales y totalmente confiables”, cuando estos decían en sus primeras dos etapas que las causas del derrumbe eran atribuibles a las “fallas de origen en el proceso de construcción y supervisión del tramo elevado de la L12”; pero cuando, en su último informe completaron la lista de causas-raíz de la tragedia con una explicación de cómo la “falla en el mantenimiento y la supervisión” anual, trimestral o semestral de las condiciones y deformaciones del tramo colapsado que eran visibles a simple vista y que nunca atendió su administración en tres años de hacerse cargo del Metro, ¿entonces ya no le gustó el trabajo de DNV y pretendió ocultarlo y descalificarlo?
 
¡Vaya actuación la de Sheinbaum y su gabinete!, que pretendieron ocultar y manipular una parte de la verdad sobre la tragedia de la Línea 12 para que todo se quedara solo en los vicios y defectos de construcción, pero nadie, ni los “peritos profesionales e independientes”, que ellos mismos contrataron, se atrevieron a decir que la otra causa del derrumbe y la otra parte de la verdad sobre lo que mató a 26 personas, estaba en la falta de mantenimiento y supervisión del tramo colapsado. Eso se llama mentir, torcer, deformar la verdad para proteger a responsables y asesinos, pero, sobre todo, para proteger una aspiración presidencial, antes que la vida de sus gobernados.
 
NOTAS INDISCRETAS… Tras el incidente del fin de semana en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en el que según videos difundidos en redes, el error de un controlador aéreo estuvo a punto de causar una tragedia por la colisión de dos aviones en una pista de aterrizaje que se evitó gracias a la pericia del piloto del avión que aterrizaba, las advertencias sobre las fallas en el rediseño del espacio aéreo del Valle de México y de la contratación de nuevos controladores aéreos y personal inexperto del SENEAM, cobraron fuerza al comprobarse que efectivamente, los cambios que se realizaron en la distribución y frecuencias del tráfico aéreo, para favorecer la entrada en funcionamiento del AIFA, aumentaban el riesgo de posibles accidentes en el funcionamiento simultáneo de los dos aeropuertos. Ayer mismo, mientras el presidente López Obrador minimizaba el hecho y decía que “no había pasado nada”, el presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes de la Cámara de Diputados, el panista Víctor Manuel Pérez Díaz, le envió un oficio al secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal para solicitarle “de manera respetuosa la detención de las operaciones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en tanto no se garantice la seguridad de los pasajeros dentro de sus instalaciones aeroportuarias, esto con motivo de la situación ocurrida el pasado 7 de mayo, en el que se dio a conocer un posible accidente entre dos aeronaves en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”. El diputado refiere en su texto, que fue recibido ayer mismo en la SCT, los señalamientos y comentarios de personal del SENEAM  sobre “la mala operación de los controladores aéreos” y a denuncias del propio Sindicado Nacional de Controladores del Tráfico Aereo (Sinacta) que en septiembre de 2020 advirtió sobre varios incidentes ocurridos en el Centro de Control México por la reducción de separación entre aeronaves, que no fueron informados por el SENEAM a la Agencia Federal de Aviación Civil. Difícilmente se hará caso de las peticiones y denuncias de los diputados federales y de los mismos sindicatos de controladores y asociaciones de pilotos nacionales e internacionales que han advertido del riesgo de accidentes por los cambios realizados al espacio aéreo, sobre todo porque el presidente no va a permitir que su nuevo aeropuerto, producto del capricho y la obsesión, más que de la técnica y la ingeniería aeronáutica, deje de funcionar; por el contrario, quiere darle vida artificial quitándole vuelos al AICM por decreto para mandarlos al AIFA, total en la mente obsesiva y egocéntrica del presidente “aquí no ha pasado nada, hasta que pase”… Los dados repiten Serpiente. Volvió a fallar la tirada.