03 / diciembre / 2021 | 09:56 hrs.

Los pecados capitales de Osorio Chong

Raúl Rodríguez Cortés

Miguel Ángel Osorio Chong quiere la dirigencia nacional del PRI, pero solo si va como candidato de unidad, es decir, sin contendientes y, por supuesto, sin que la elección se abra a la militancia y a los simpatizantes del otrora partidazo.

Si usted lee entre líneas, eso es realmente lo que quiso decir cuando el lunes pasado declaró a La Jornada que está en su agenda alzarse con el liderazgo nacional del tricolor pero que la decisión la tomará siempre y cuando abone a la unidad del partido.

Parece que el exsecretario de Gobernación confunde unidad con unanimidad. Dijo en esa entrevista que el PRI tiene bastantes problemas afuera como para “perder el tiempo” en una elección de la dirigencia del partido que los pueda dividir. Imposible que no entienda que, después de la debacle electoral del año pasado, la sobrevivencia del PRI dependa de su democratización interna. Que la unidad se consolida cuando es resultado de una competencia abierta. Que la unanimidad, en la práctica tricolor, ha sido la imposición de las cúpulas.

Lo que Osorio Chong realmente dijo fue algo así como “la unidad soy yo”. Y aquí cabe preguntar: ¿garantiza unidad y viabilidad?

No, porque es el responsable de haber hundido más al país en la inseguridad y la violencia, gran fracaso del gobierno de Peña Nieto. Pesó y mucho en el repudio ciudadano expresado en las urnas que, aún erigido como súper policía, con todo el manejo de la fuerza pública concentrado en Gobernación, hubiera más muertos que los registrados por la inútil “guerra” contra el narcotráfico de Felipe Calderón.

No, porque el uso de esa fuerza se tornó en represión. Y ahí están Ayotzinapa, Tlatlaya y Nochixtlán, por solo citar algunos casos.

No, porque como responsable de la política interior, peleó y persiguió a gobernadores en lugar de conciliar. Si no pregúntenle al gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, quien asegura que jamás lo recibió en Bucareli. Incluso en su estado, Hidalgo, ya es un secreto a voces su confrontación con los también exgobernadores Jesús Murillo Karam, Manuel Ángel Núñez Soto y Francisco Olvera.

No, porque se dicen cosas sobre extrañas adquisiciones de equipos de seguridad operadas por Jorge Márquez, quien fuera su Oficial Mayor en la Segob y hoy secretario de Acción Política del partido.

No, porque parece olvidar la fuerza de doce gobernadores priistas y veinte comités directivos estatales dispuestos a cumplir con su papel de oposición.

No, porque en el mejor de los casos sería el candidato de lo que aquí llamamos hace algunas entregas la nomenclatura, el politburó, vamos, para mejor comprensión: los dinosaurios que se niegan a extinguir. ¿Por qué Claudia Ruiz Massieu ha permitido que, de alguna u otra manera, muchos de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional estén vinculados a Osorio Chong y sus aliados? El secretario general, Arturo Zamora, a Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa; el secretario de Organización, Héctor Gutiérrez de la Garza a Osorio; el secretario de Operación Política, Jorge Márquez, también a Osorio; el secretario de Acción Electoral, José Reyes Baeza a Osorio; el líder de la CNC, Ismael Hernández Deras a Gamboa; y el coordinador del Movimiento Territorial, José Calzada, también a Gamboa.

Y no porque, simplemente, ya no es el secretario de Gobernación.

Hoy a las seis de la tarde, de cara al proceso sucesorio interno, el PRI celebrará su Consejo Político Nacional. Será de trámite. Si acaso nombrará al exrector de la UNAM, José Narro Robles, como ya le contaba aquí, coordinador de los festejos de los 90 años del más remoto antecedente del tricolor, el Partido Nacional Revolucionario. Él sería, como aquí también lo referimos, un candidato alterno de la nomenclatura.

Lo que parece inevitable es que en el PRI habrá elecciones internas abiertas. Y para ello ya han alzado la mano el impresentable exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz; la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, y el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas.

Una encuesta interna del PRI le da a este último 38 por ciento de preferencias, seguido de Ivonne Ortega con 20 por ciento, Narro con 9 por ciento, Osorio Chong con 8 por ciento y Ulises con 4 por ciento.