24 / junio / 2022 | 21:32 hrs.

Mario “N”: la intimidación de la FGR a los periodistas

Mario Maldonado

Mi pecado, según el fiscal Castillo, fue haber publicado en mi cuenta de Twitter el enlace de YouTube y haber “atacado” previamente al fiscal Gertz Manero

Por la libertad de expresión


Este miércoles, el fiscal Especializado de Control Regional de la FGR, Germán Castillo Banuet, usó 24 minutos de un espacio público de radio, en cadena nacional, para intimidarme con una investigación judicial de la que supuestamente soy parte por haber publicado un tuit con un enlace de YouTube en el que se escucha a Alejandro Gertz Manero y a su mano derecha, Juan Ramos, hablar sobre presuntos acuerdos con ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno al caso de su familia política.

El fiscal Castillo me llamó “Mario N”, para supuestamente cuidar el debido proceso de la investigación, pero no reparó en decir que “es muy fácil y público” saber quién soy, y que el delito que se me podría imputar merece una pena de seis a 12 años de prisión. También utilizó el foro público para denunciar a Telmex y Telcel, propiedad del empresario Carlos Slim Helú, por supuestamente no darles acceso a toda la información que desean.

La publicación que se subió a la plataforma de internet de YouTube varias horas antes de poner en mi Twitter, la hice sin reparar si era la primera, la segunda o la milésima persona en revelarlo; sin embargo, al escuchar las conversaciones, me parecieron de interés periodístico –profesión a la que me dedico desde hace más de 16 años: un fiscal general que dice tener acceso a un proyecto de un ministro, el cual iba a votarse en los siguientes días, era sin duda información de interés público.

Mi pecado, según el fiscal Castillo, fue haber publicado en mi cuenta de Twitter el enlace de YouTube y haber “atacado” previamente al fiscal Gertz Manero (en mis columnas, supongo, porque de eso no elaboró en la entrevista que le dio al periodista Ciro Gómez Leyva, pero yo dejo de manifiesto todos mis textos para que la opinión pública los juzgue), lo que presuntamente configura una “acción concertada” con las personas que intervinieron, editaron y subieron a la plataforma de videos los audios de los fiscales Gertz y Ramos.

Sobra decir que ese mismo día de la publicación en mi cuenta de Twitter, y los siguientes, la mayoría de los medios de comunicación del país los reprodujeron, porque lo consideraron un tema de interés público. No quiero usar este espacio para defenderme jurídicamente, porque no soy abogado y prefiero dejar esa parte a los especialistas. Quiero hablar como lo que sí soy: un periodista que se ha apegado siempre a los principios éticos y de rigor que los comunicadores debemos tener, pues nuestro oficio o profesión entraña una responsabilidad social muy grande.

Por eso quiero dejar de manifiesto que nunca he formado parte de ningún grupo de interés, en perjuicio o beneficio de nadie. Que mi actividad profesional, periodística, se ha ceñido siempre a los hechos y a las fuentes de información, muchas veces confidenciales, porque incomodar al poder conlleva riesgos y costos que debemos asumir.

Mi intención al revelar la información por la que se me acusa fue siempre privilegiar el derecho a saber del pueblo, como diría el presidente Andrés Manuel López Obrador. La sociedad tiene derecho a conocer la información que los poderosos no quieren que se conozca, porque eso les permite formar su propio criterio y ejercer de mejor manera sus derechos y obligaciones.

Creo fervientemente que la información de interés público es aquella que no busca saciar la curiosidad de las personas, sino aquella que le permite ejercer de mejor modo su participación en la vida pública y actuar en consecuencia. Como dijo ayer el presidente López Obrador, quien también opina que los medios lo atacan: “Nada de censura, a nadie, eso sería traicionar; la democracia es que todos podamos hablar y al final la gente decide, pero no imponer, no callar, no censurar, mucho menos reprimir”.

Mi deber como periodista es informar al público; esa es la razón que explica al periodismo a través de los derechos fundamentales de la libertad de expresión e información.

Por eso estoy aquí, y aquí estaré dando la cara siempre, por mí y por todos mis colegas que me mostraron su solidaridad.