15 / agosto / 2022 | 08:52 hrs.

Mirar en todas las direcciones

Montserrat Morales

Hace un año, Netflix lanzó una divertida y satírica producción titulada Muerte al 2020. En ella se resumían todas las calamidades a las que nos enfrentamos durante el año pasado, mismo que se ha quedado en los corazones de todos como uno de los peores de nuestras vidas (si no es que el peor). Entretenidos, lo vimos y nos mofamos de que el 2020 estaba llegando a su fin, y con él la pandemia, las restricciones, el aislamiento, el miedo; en fin, todos los problemas que había y se acentuaron, más los nuevos que nadie vio venir. Ese año la Fundéu nombró “confinamiento” como la palabra del año. 

Desde comienzos del 2021 nos dimos cuenta de que no había un “borrón y cuenta nueva”. Nada de aquello que tanto nos preocupaba se fue de la noche a la mañana. El 1 de enero teníamos (algunos reseca), basura en la calle por los fuegos artificiales, sobrepeso por tantas comidas decembrinas, desempleo y un virus que seguía circulando por nuestros círculos sociales. 

Este año, se ha estrenado una nueva película de la plataforma digital: Don’t look up, que trata sobre un cometa gigante que inevitablemente se estrellará con la Tierra y nos mandará a todos al garete. A través de la ficción y con un humor puramente estadounidense, el director Adam McKay nos lleva, gracias al magnífico trabajo de un elenco de diez (Meryl Streep, Jennifer Lawrence, Cate Blanchett, Leonardo DiCaprio y muchos más), por todos los irrisorios escenarios que el ser humano es capaz de plantearse: negacionismo, antivacunas (perdón, anticometas), la explotación comercial de las tragedias, etc., para hacernos reflexionar sobre lo realmente mal que hemos gestionado una crisis sanitaria, humanitaria, económica y social. En fin, una joya para reír y llorar de nosotros mismos. 

Van dos años en los que muchos hemos estado lejos de nuestros seres queridos (familia y amigos), y hemos sufrido las consecuencias psíquicas y emocionales de ello. Hemos aprendido a mirar sobre todo en casa, a nuestro alrededor para guardar la distancia, y también a mirar dentro de nosotros. Afortunadamente, en casa no hemos tenido la visita del virus, pero los problemas de salud nos llegaron de otra forma y de golpe: en el lapso de un mes, dos de las personas más importantes de mi vida estuvieron hospitalizadas de urgencia. No era coronavirus, era la vida siguiendo su curso. 

Pareciera que en dos años la gente solo teme al virus, que solo se enferma por el virus. Pero hay más vida (gozo y miedo) más allá del maldito virus. Hay que recordarlo y volver a mirar no solo arriba, a ver a qué hora nos cae el cometa encima. La palabra de este año, según la Fundéu es “vacuna”. Así, de la desesperación del año pasado, pasamos a la esperanza en el presente (y sobre todo en el futuro). 

A todos, y sobre todo los lectores, les deseo un feliz fin de año; que dejen atrás lo que les pesa, y lo cambien por una mochila más ligera que puedan llenar de alegría. Les deseo salud, tiempo y cosas bellas para compartir. Buen Camino 2022.