20 / octubre / 2021 | 05:57 hrs.

Una ruta trazada con sangre

Héctor De Mauleón

El pasado 3 de abril fue asesinado durante una violenta balacera Julio Guerra Montiel, El Tyson. Sus agresores lo ultimaron a las cuatro de la tarde en las inmediaciones del palacio municipal de Chignahuapan, Puebla.

Un operativo realizado por agentes estatales y municipales culminó con la detención de seis de los agresores, que huían en un Optra plateado. Dos de los detenidos eran oriundos de Sinaloa. Los otros cuatro fueron identificados como escoltas del líder huachicolero Óscar García Téllez, al que apodan El Loco Téllez.

García Téllez está al frente de uno de los cuatro grupos criminales que se dedican al robo de hidrocarburos, el narcomenudeo, el robo a transporte y el secuestro en el estado de Puebla. Su cuartel se encuentra en San Martín Texmelucan, aunque ha extendido su radio de acción hacia otras zonas surcadas por ductos.

El 19 de septiembre pasado, cuando su detención era todavía una prioridad el gobierno federal, El Loco Téllez evadió un operativo de la Gendarmería. Una denuncia anónima había informado que el líder huachicolero se movía “en una camioneta color plata”. Un buen número de efectivos fueron desplegados, mientras un helicóptero sobrevolaba la colonia La Purísima.

Los federales localizaron la camioneta, pero no a García Téllez. Los habitantes de la colonia les impidieron avanzar. Ya habían hecho lo mismo un año antes, cuando la Agencia de Investigación Criminal intentó realizar un cateo; exactamente lo mismo que hicieron en abril de 2018, la tarde en que atacaron con piedras y palos al Ejército —que tuvo que dispersarlos con gases lacrimógenos.

La información disponible indica que El Loco Téllez fue chofer de un camión de gas LP, que más tarde comenzó a asaltar a gaseros y piperos, y que en 2013, con once denuncias a cuestas, estuvo preso en Tlaxcala.

En 2016 estaba de regreso en la calle. Ese año se le identificó como líder de una banda integrada por 50 personas dedicadas al robo de hidrocarburos. Durante una operación federal le decomisaron 50 camionetas y 90 contenedores. El gobierno estatal asegura que El Loco Téllez está asociado con una ola de “levantones”, asesinatos descuartizamientos.

En septiembre de 2018 escapó del operativo. En la “mañanera” del 31 de enero de 2019, Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gobierno no iría por capos del huachicoleo, porque su función no era esa, sino la de garantizar la seguridad pública.

La seguridad pública, hasta el momento, no ha sido garantizada; y de hecho, la violencia entre los grupos criminales se recrudeció en la zona poblana. Las organizaciones buscaron “rutas alternas” para explotar los ductos de Pemex. El Loco Téllez extendió sus actividades a la región que va de Cuauhtenancingo a Tlahuapan, y que además de San Martín Texmelucan, atraviesa Coronango y San Matías Tlancaleca.

El 1l de marzo pasado, cuatro hombres aparecieron estrangulados y golpeados en la ciudad de Puebla. Uno de ellos fue identificado como un líder del crimen organizado: Ángel Villegas, El Pelón Villegas. A su lado había una cartulina supuestamente firmada por el Cártel Jalisco Nueva Generación. Estaba dirigida al Loco Téllez: “Vamos por ti”, decía. La cartulina anunciaba: “Ya van varios muertos y seguirán más muertos hasta que caigan las cabezas que tienen que caer”.

Para evitar “sangre inocente derramada”, los autores del mensaje le pidieron a la gente: “No salgan por las noches en La Purísima, San Isidro, San Cristóbal, Las Piñas, El Moral, San Lucas El Chico y San Lucas El Grande”.
A todo esto siguió una estela de acribillamientos ejecuciones.

En abril de 2019, la prensa local informó que El Loco Téllez se había movido a la sierra norte de Puebla, tras los ductos de Huauchinango, Tlacolotepec y Xicotepec: una ruta trazada con sangre. Otra zona de horror, dolor y desesperación.