21 / enero / 2022 | 01:39 hrs.

"El Beso" de Klimt cobra vida en París

Obras míticas de Gustav Klimt se reinventan con tecnología digital en el Atelier des Lumières

El Atelier des Lumières ofrecerá una programación inmersiva dedicada a Gustav Klimt y Egon Schiele. Foto: AFP / FRANCOIS GUILLOT
Cultura 11/04/2018 13:07 El Universal Actualizada 13:07

Obras míticas de Gustav Klimt como "El Beso"(1908) o "Judit I" (1901) han cobrado vida en una muestra parisina que utiliza los últimos avances tecnológicos para reinventar la obra del pintor austríaco.

 El Atelier des Lumières, primer centro de arte digital de París, inaugurará el próximo viernes una programación inmersiva, presentada hoy, dedicada a Gustav Klimt (1862-1918) y Egon Schiele (1890-1918), dos figuras de la Secesión vienesa del siglo XX.

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El Atelier des Lumières abrió su espacio para honrar a Schiele y Klimt. Foto:  AFP / Francois Guillot

Ofrece un programa de imágenes basado en la obra de grandes figuras de la historia del arte y otro programa con menor duración centrado en artistas más contemporáneos.

"Klimt entró en la Secesión, es decir, un movimiento rebelde que le permitió alejarse del arte académico, para poder mezclar las bellas artes con las decorativas", explicó a Efe el presidente de Culturespaces, gestora del centro, Bruno Monnier.

El recinto, que propondrá tres exposiciones dentro de su programación, recurre a medios técnicos sofisticados para proporcionar al público un efecto de inmersión total, entre ellos 140 videoproyectores.

"L'Atelier des Lumières es una antigua fundición del siglo XIX que encontramos abandonada en París y que decidimos convertir en centro de arte digital", indicó Monnier.

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L'Atelier des Lumières era un espacio abandonado que adaptaron como centro de arte digital. Foto:  AFP / Francois Guillot

Las imágenes digitales creadas a medida para poder integrarse completamente al espacio que ocupan aportan una visión diferente de las obras originales ya que se basan en el concepto de desmaterialización.

Proyectadas en casi todas las superficies de la principal sala de exposición, de mil 500 metros cuadrados, las pinturas de los artistas aparecen y desaparecen, evolucionan, juegan con los tamaños y crean una armonía gracias a una banda sonora que les acompaña durante treinta minutos.

Algunas paredes de la sala alcanzan los diez metros de alto y, en total, son más de 3 mil las imágenes que desfilan en toda la zona.

La secuencia incluye también un programa corto destinado a presentar la obra del "heredero de la Secesión", la de Friedensreich Hundertwasser (1928-2000), otra figura de la creatividad vienesa.

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