A partir del 1 de marzo, el tradicional pan dulce, infaltable en desayunos y meriendas de los hogares potosinos tendrá un aumento del 8 por ciento en su precio debido al encarecimiento de insumos clave en su elaboración, así lo informó Olivia Calderón, presidenta de la delegación local de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa).

La empresaria explicó que el ajuste aplicará únicamente a las piezas de pan dulce, mientras que el bolillo mantendrá su costo.

“La decisión responde a la presión económica que enfrentan los panaderos, quienes han tratado de evitar aumentos, pero se han visto obligados a modificar sus precios ante la creciente dificultad para cubrir sus gastos operativos”, explicó.

Costos en ascenso de insumos básicos del pan

Olivia Calderón detalló que entre los insumos que han registrado mayores incrementos desde inicios de año se encuentran la harina para la industria, las harinas vegetales y el azúcar, elementos esenciales en la producción del pan dulce.

Además, destacó que el precio del gas natural, fundamental para mantener la temperatura constante en los hornos, presenta fluctuaciones constantes, lo que ha complicado aún más la estabilidad de los costos de producción.

"Las panaderías han hecho grandes esfuerzos para mantenerse competitivas, optimizando el uso de sus recursos y ajustando gastos operativos, pero el aumento en los insumos ha sido insostenible", señaló la presidenta de Canainpa.

El impacto en el consumidor de pan

Actualmente, piezas tradicionales como conchas, cuernos y donas tienen un precio promedio de entre 10 y 12 pesos la pieza en la mayoría de los establecimientos.

Con el nuevo ajuste, se espera que el costo aumente proporcionalmente, aunque cada panadería establecerá su propio esquema de precios dependiendo de su capacidad de absorción de costos.

Pese a esta alza, la presidenta confía en que la demanda no se vea afectada de manera significativa y que los consumidores continúen adquiriendo pan dulce como parte de su alimentación cotidiana.

Así mismo, subrayó que el sector panadero atraviesa un panorama desafiante ya que en los últimos meses, varios negocios han tenido dificultades para mantenerse a flote y algunos incluso han cerrado debido a la falta de rentabilidad.

"Nuestro objetivo es que las panaderías sigan operando sin afectar demasiado el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, la realidad es que muchas ya están en una situación crítica", advirtió.

A pesar de estos retos, la industria panificadora confía en que el mercado se estabilice y en que los ajustes permitan garantizar la continuidad de los negocios sin comprometer la calidad de los productos.

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