El arranque del año 2026 ha resultado particularmente complejo para la economía local, con un desplome evidente en las ventas y un panorama que genera preocupación entre empresarios de prácticamente todos los giros.
Así lo advirtió Mónica Heredia, empresaria y presidenta de la organización Nuestro Centro A.C., quien señaló que, tras un cierre positivo en diciembre, la actividad comercial entró en una etapa de franca desaceleración.
De acuerdo con la dirigente, el punto más alto de las ventas se registró el 24 de diciembre, cuando el consumo alcanzó su mayor intensidad.
Sin embargo, conforme avanzaron los últimos días del año, el ritmo comenzó a disminuir y, al iniciar el nuevo ciclo, la caída fue aún más notoria.
“En lo que va del año, el descenso en las ventas es muy evidente en la mayoría de los sectores; son contados los negocios que han logrado mantenerse a flote”, expresó.
Mónica Heredia subrayó que este comportamiento no puede atribuirse únicamente a la tradicional “cuesta de enero”, pues si bien cada año representa un reto para comerciantes y prestadores de servicios, en esta ocasión el impacto ha sido considerablemente más severo.
A su juicio, esta situación refleja un desajuste más profundo en la economía, que requiere atención no sólo de la iniciativa privada, sino también de las autoridades.
“La realidad es que algo no está funcionando como debería. Hay señales claras de presión económica que no se pueden ignorar”, apuntó.
Entre ellas, mencionó que algunas empresas ya han comenzado a realizar recortes de personal, mientras que otras han reducido sus procesos de contratación, lo que limita las oportunidades de empleo formal.
La presidenta de Nuestro Centro A.C. añadió que, pese al incremento salarial implementado recientemente, el efecto positivo que se esperaba en el consumo no se ha reflejado en la economía de la ciudad.
Por el contrario, muchas empresas enfrentan mayores costos operativos sin que esto se traduzca en un aumento real de ventas.
Ante este escenario, la empresaria consideró indispensable revisar y fortalecer las políticas públicas dirigidas al sector productivo.
Señaló que decisiones como los ajustes salariales, cuando no se construyen de manera consensuada con el sector empresarial, pueden generar efectos adversos.
“Lejos de incentivar nuevas contrataciones, hoy a muchas empresas les resulta complicado incluso sostener los empleos que ya existen”, afirmó.
Finalmente, Mónica Heredia indicó que la iniciativa privada espera una respuesta concreta por parte de los gobiernos para sortear los primeros meses del año, tradicionalmente los más difíciles en términos económicos.
“El primer trimestre siempre es complejo, pero este año lo es aún más. Confiamos en que exista apertura y propuestas claras que ayuden a mantener a flote a las empresas y, con ello, a la economía de la ciudad”, concluyó.