En medio del debate sobre la reducción de la jornada laboral, la presidenta nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), María de Lourdes Medina, expresó reservas frente a la posibilidad de que, además del ajuste a 40 horas semanales, se establezcan dos días obligatorios de descanso.
La dirigente señaló que el salario mínimo también ha sido parte de la discusión; sin embargo, puntualizó que el punto más sensible para el sector industrial es la operatividad de las empresas ante nuevos esquemas laborales.
Indicó que, si bien la reducción a 40 horas podría adaptarse a los procesos internos, particularmente en la manufactura, la imposición de dos días de descanso representaría "una afectación considerable", especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas.
“Podemos reorganizar nuestros procesos para ajustarnos a las 40 horas, pero cuando hablamos de otorgar dos días de descanso, el impacto sería verdaderamente abrumador”, planteó al explicar que muchas unidades económicas no cuentan con la capacidad para cubrir más horas extra, ni asumir mayores costos operativos.
Medina subrayó que México "debe enfocarse en elevar su productividad" para no perder competitividad frente a otras regiones del mundo.
Recordó que la industria de la transformación es uno de los pilares de la economía nacional y advirtió que el país no puede permitirse debilitar su planta manufacturera.
Sobre estimaciones que advirtieron un posible encarecimiento en los costos derivados de la reducción de la jornada, consideró que es prematuro anticipar una cifra de ese tipo.
Asimismo, la presidenta de Canacintra explicó que la implementación iniciará en 2027 y se aplicará de manera gradual hasta 2030, por lo que el impacto dependerá de cómo las empresas logren transformar el tiempo laboral en mayores niveles de productividad.