La industria automotriz cerró 2025 con cifras positivas, aunque lejos de los incrementos acelerados que marcaron años anteriores.

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), durante el año 2025 se comercializaron 1.5 millones de vehículos ligeros, lo que representó un crecimiento anual de 1.3 por ciento en comparación con 2024.

Si bien el avance es moderado, el balance es alentador para el sector.

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Para Luis Alberto González, director del Clúster Automotriz, los números reflejan una evolución constante que permite leer el momento actual con mayor serenidad.

En su análisis, las cifras no apuntan a un repunte espectacular, pero sí a un comportamiento estable que fortalece la confianza en el mercado interno de venta de vehículos.

El especialista explicó que esta tendencia confirma que la industria ha entrado en una etapa distinta: una de crecimientos sostenidos pero contenidos, tanto en comercialización como en producción.

De hecho, las proyecciones hacia los próximos años indican que el aumento en la fabricación de vehículos se mantendría en un rango de 1 a 2 por ciento dejando atrás los incrementos superiores al 2 por ciento que se registraron en el pasado reciente.

De cara al horizonte de 2030, las expectativas del sector apuntan a avances cercanos al 1 por ciento anual, una dinámica que, según González, responde a diversos factores estructurales.

Entre ellos destacan la reconfiguración de las cadenas de suministro, la saturación de algunos mercados internacionales y un contexto global que obliga a la industria a crecer con mayor prudencia.

El año anterior, reconoció, fue uno de los más complejos para el sector automotriz en tiempos recientes. Sin embargo, lejos de una desaceleración abrupta, el escenario actual muestra señales de equilibrio y estabilidad, lo que permite a las empresas planear con mayor certidumbre.

Un elemento clave en esta cautela es el entorno comercial internacional.

González recordó que en el primer semestre del año aún se percibe prudencia en las inversiones, marcada por el proceso de negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Este contexto ha generado cierto escepticismo entre los inversionistas, quienes prefieren esperar reglas más claras antes de tomar decisiones de largo plazo.

No obstante, el panorama podría cambiar a partir de la segunda mitad del año.

Con definiciones más precisas en el marco comercial, el sector espera que el nearshoring recupere fuerza y que tanto la producción como la venta de vehículos vuelvan a tomar mayor impulso.

Así, aunque el crecimiento ya no es vertiginoso, la industria automotriz avanza sobre un terreno más firme: uno donde la estabilidad, más que la velocidad, se perfila como el principal indicador de fortaleza.

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