El impuesto especial a refrescos y comida chatarra está pegando más a los pobres, agravando la desigualdad, debido a que se trata de productos que llegan a todos los rincones más alejados del país sin servicios de agua, señaló el investigador de la Universidad de Nuevo León, Daniel Flores.
“Son productos que llegan a donde no llega el agua”, señaló en el marco de la presentación del estudio “La industria de las bebidas no alcohólicas y los alimentos, efectos del IEPS y contribución económica”.
Estableció que las bebidas saborizadas se siguen consumiendo ante la falta del vital líquido, lo que pone de relieve la importancia de que los municipios provean de la infraestructura a sus comunidades para que haya agua limpia y potable.
Además, señaló que el impuesto especial sobre productos y servicios (IEPS) para refrescos y alimentos con alto contenido calórico, es un gravamen inelástico, es decir que pese a que aumente el tributo se siguen consumiendo.
“La gente consume menos, pero a diferencia de otros impuestos los sigue pagando”, destacó.
Por esa razón, afirmó que este impuesto en particular, es una carga muy fuerte para los hogares pobres, ya que agrava principalmente a los hogares con menores ingresos.
En tanto la directora del Centro de Estudios Económicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Joana Chapa, indicó que el impuesto profundiza los problemas de desigualdad y genera efectos diferenciados según el producto.
De ahí que su impacto es mucho mayor al del IEPS a las gasolinas.
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