Los recientes ajustes a la Ley Aduanera han comenzado a impactar la operación de las empresas y están mermando su competitividad, advirtió Rodrigo Sánchez Espinosa, presidente de Industriales Potosinos A.C. (IPAC), al señalar que el nuevo marco normativo ha complicado los procesos y encarecido las actividades vinculadas al comercio exterior.
Explicó que, si bien algunas disposiciones aún no entran en vigor, existen artículos transitorios pendientes que se aplicarían el 1 de abril y el sector mantiene expectativa sobre la emisión de reglas generales de comercio exterior que aclaren la forma correcta de implementar los cambios.
En tanto, dijo, la aplicación actual de la ley ha resultado compleja debido al incremento en requisitos y obligaciones para transportistas, agentes aduanales y usuarios.
A ello se suma el aumento en sanciones económicas, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre en plena etapa de adaptación.
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“Estamos en un periodo de transición con más exigencias, nuevas responsabilidades y documentación adicional. Todo esto ha complicado las operaciones”, expuso.
El líder empresarial detalló que algunos agentes aduanales, mientras ajustan sus procesos para cumplir con las nuevas disposiciones, han enfrentado demoras en los trámites, lo que se traduce en retrasos en el cruce de mercancías.
Estas dilaciones, señaló, están generando costos adicionales para quienes importan productos.
Sánchez Espinosa reconoció que ya se anticipaba un incremento en los gastos derivados de la reforma; sin embargo, sostuvo que el proceso de ajuste no ha sido ágil ni sencillo.
Como consecuencia, afirmó, las empresas están viendo reducidas sus utilidades.
“Esta legislación nos está restando competitividad”, puntualizó.
Cuestionado sobre lo que sería necesario para revertir esta situación, el presidente de IPAC subrayó la importancia de definir con claridad la visión del país en materia económica.
Recordó que uno de los pilares fundamentales de México es el comercio exterior, por lo que las disposiciones normativas deberían orientarse a facilitarlo y no a entorpecerlo.
Insistió en que la Ley Aduanera no debe concebirse como un instrumento recaudatorio, sino como un mecanismo que permita el flujo eficiente de mercancías.
Si bien reconoció la necesidad de cumplir con las obligaciones fiscales y declarar correctamente los bienes importados, sostuvo que la mayoría de las empresas opera conforme a la ley.
“Debemos contar con una legislación que simplifique el comercio exterior y no que lo vuelva más complicado”, expresó.
Finalmente, recordó que recientemente se anunció una cifra relevante en materia de inversión, lo que dijo refuerza la necesidad de contar con condiciones normativas que impulsen la competitividad y acompañen el crecimiento económico, en lugar de frenarlo.