En los últimos cuatro años, el costo de las sillas para presenciar la tradicional en la capital de San Luis Potosí ha registrado un incremento significativo, al tiempo que ha evolucionado su modelo de venta.

De acuerdo con datos oficiales y registros recientes consultados por este medio, el precio máximo prácticamente se duplicó entre 2022 y 2026, pasando de 150 a 297 pesos.

En 2022, el acceso a las sillas se manejaba bajo un esquema que, al menos públicamente, se presentaba como precio único de 150 pesos.

Para 2023, el costo subió a 200 pesos, lo que representó un incremento del 33 por ciento; el más alto en el periodo analizado.

Sin embargo, el cambio más relevante ocurrió en 2024, cuando se implementó un sistema de precios por zonas. Ese año, las sillas se ofrecieron en un rango de entre 50 y 250 pesos, lo que permitió diversificar la oferta: por un lado, se introdujeron opciones más accesibles para el público general; por otro, se consolidaron espacios “más exclusivos” con mayor costo.

Para 2025, el rango se ajustó a entre 70 y 270 pesos, reflejando un aumento en general de 20 pesos en comparación con el año anterior.

En 2026, los precios continuaron al alza, ubicándose entre 77 y 297 pesos, con incrementos cercanos al 10 por ciento.

El análisis de esta evolución muestra tres etapas claras un aumento directo entre 2022 y 2023 una transformación estructural en 2024 con la introducción de precios diferenciados y, finalmente, un periodo de incrementos entre 2025 y 2026.

Más allá de las cifras, el cambio en el modelo de comercialización pareciera que llega como una estrategia orientada tanto a ampliar el acceso como a maximizar los ingresos del evento, en un contexto de creciente afluencia turística y consolidación de la Procesión del Silencio como uno de los principales atractivos culturales de la entidad en el marco de Semana Santa.

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