El inicio del año para el sector transportista se está presentando con múltiples desafíos y aún es prematuro emitir un balance definitivo, consideró Elías Dip Ramé, presidente de la Confederación de Transportistas Mexicanos (Conatram).
No obstante, anticipó que los incrementos que tradicionalmente se registran en los primeros meses del año podrían tener un impacto directo en la desaceleración de la economía.
Señaló que para que exista crecimiento económico es indispensable contar con condiciones claras y estables, ya que la actividad del transporte depende directamente del comportamiento de la industria.
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Cuando la producción industrial disminuye, explicó, la demanda de servicios de traslado también se reduce de manera inmediata.
Aunque el aumento en el costo del combustible representa una afectación constante para el gremio, Dip Ramé subrayó que actualmente el problema más grave no es financiero, sino de seguridad.
Indicó que la violencia en carreteras se ha convertido en la principal preocupación del sector, al registrarse agresiones a operadores, robos de unidades e incluso la quema de camiones, situaciones que han cobrado la vida de varios trabajadores del volante.
Sobre la magnitud de estos hechos, el dirigente transportista evitó dar cifras precisas, pero aseguró que tan solo en San Luis Potosí se han presentado numerosos incidentes, mientras que a nivel nacional el número asciende a miles.
En este contexto, enfatizó que la seguridad debe ser atendida de forma prioritaria y constante por parte del gobierno federal.
Respecto a la actuación de la Guardia Nacional en las carreteras, Dip Ramé señaló que existen dos problemáticas principales. La primera, dijo, es la falta de capacitación de muchos de sus elementos, quienes desconocen las funciones específicas que antes desempeñaba la Policía Federal de Caminos, lo que deriva en sanciones injustificadas y prácticas de extorsión.
El segundo punto crítico, añadió, es la escasez de personal y patrullas.
Explicó que en extensos tramos carreteros es común no encontrar presencia de autoridad durante decenas o incluso cientos de kilómetros, lo que vuelve ineficientes los programas de vigilancia y deja a los transportistas sin a quién recurrir ante una emergencia.
Al comparar el esquema actual con el anterior, fue contundente al afirmar que la Policía Federal ofrecía mejores condiciones de operación para el sector, mientras que la situación actual resulta más perjudicial para los transportistas.
Finalmente, al referirse al impacto del bajo crecimiento económico registrado el año pasado, Dip Ramé reconoció que el sector logró resistir, aunque advirtió que el escenario actual es más complejo.
Explicó que la reducción en las exportaciones, derivada de un tipo de cambio bajo, ha afectado a las empresas que dependen del mercado externo, disminuyendo su actividad y, en consecuencia, la demanda de transporte.
A ello se suma, dijo, la falta de certeza que ha limitado la llegada de inversiones que se esperaban tras la salida de empresas de Asia, las cuales finalmente optaron por establecerse en otros países con mejores condiciones de seguridad y estabilidad.