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Las voces del Estadio

El Estadio Alfonso Lastras Ramírez, es un estadio como ningún otro
Foto: Archivo El Universal San Luis Potosí
17/09/2018
03:11
San Luis Potosí, S.L.P.
Guillermo Pacheco
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Cuando se habla de futbol siempre se menciona a equipos, jugadores, estrellas, aficiones, triunfos y derrotas, pero nada de esto sería posible sin el lugar que conjuga todas estas emociones; el lugar que alberga miles de almas, de voces, de sentimientos y que a veces, es mucho más que un estadio de futbol. 

San Luis Potosí tiene uno de los estadios más pasionales de la República Mexicana; el estadio Alfonso Lastras Ramírez, actualmente casa del Atlético de San Luis, es un estadio icónico dentro de la historia del futbol mexicano. Ligas de Ascenso, Primera División, hasta ser sede de partidos de Selección Mexicana, incluso, Copa Libertadores y Copa Sudamericana, siendo una de las plazas más concurridas y complicadas de México.

El estadio inició construcciones en 1998 por mandato de su dueño, Jacobo Payán Latuff, con un proyecto que venía desde 1986, ya que se buscaba que la ciudad de San Luis Potosí fuera una sub-sede mundialista; el proyecto no prosperó y fue hasta que Jacobo Payán se alió con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y su entonces rector, Alfonso Lastras, quien tenía una amplia historia de apoyo al deporte local, siendo Los Cachorros del Atlético Potosino el equipo de sus amores.

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Pero Payán Latuff no fue el primero que buscó crear un escenario más grande que el Plan de San Luis para el futbol potosino, el dueño del Atlético Potosino, Miguel Valladares en la temporada 78 – 79 planeó un proyecto para un nuevo estadio en la ciudad; en ese momento había dos equipos de primera división: el Atlético Potosino y El Santos de San Luis; al no tener éxito con el proyecto, el terreno de la colonia Valle Dorado, fue donado a la UASLP para ser sede del Atlético Potosino y dando así el primer apodo del estadio: “El hoyo Universitario”. 

“Don Jacobo” tomó las riendas de la inversión y la construcción empezó a tomar forma el 25 de mayo de 1999, pero no fue hasta el 2002 que se jugaría un partido oficial en “El Lastras”; el 1 de mayo del 2002 en los cuartos de final del torneo verano 2002 de la Primera División A, el Real San Luis ganaría 3-0 al Atlético Chiapas, el primer anotador histórico del estadio fue Marcelo De Faria, en la portería sur. 

Ironías de la vida, años después sería un equipo de Chiapas el que se llevó el futbol de San Luis Potosí

En ese 2002, el estadio Alfonso Lastras debutaría en liguilla y llegaría hasta la final y la final por el ascenso; desde su nacimiento fue un estadio destinado a la gloria y la grandeza. 

Como todo ser vivo, se necesitan órganos vitales para el funcionamiento del mismo, el estadio Alfonso Lastras no es la excepción. 

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 “Cuando llego al estadio, es como llegar a mi casa” 

José Juan Montoya es el encargado del mantenimiento general del estadio, con 11 años en esta labor, conoce el funcionamiento total del inmueble, desde los protocolos de Protección Civil, hasta los requerimientos que pide la Federación Mexicana de Futbol. 

Con una mirada nostálgica, José Juan recuerda sus inicios en el estadio Alfonso Lastras, “era el bordo, sólo había gradas en cabecera sur”, dice; al iniciar operaciones durante el torneo de liguilla del verano 2002, el estadio contaba con muchas carencias, desde la falta de tribunas, partes en obra negra, incluso comenta que los vestidores no tenían un techo, eran improvisados con una lona que cubría toda la cabecera sur. 

Después del primer ascenso y con la llegada de nuevos socios, Televisa compró la franquicia del “Real San Luis” para pasar a ser “Club San Luis”, la evolución se vio reflejada en el estadio. 

“Antes los palcos estaban donde es zona vip, ahí se les daba de comer a los asistentes, había un convenio con el restaurante La Parroquia”, después de la gran inversión de la televisora,  la construcción de los palcos se llevó acabo, en ese momento surgió la venta de los palcos vitalicios; José Juan comentó que así lo quiso Jacobo Payán, palcos por 99 años que hoy en día siguen vigentes y los dueños tienen acceso a todos los partidos y eventos que se realizan en el estadio. 

“El ídolo era Maleck” así refirió Montoya al recordar el gran clásico ante Atlético Potosino, partidos que veía trabajando en la operatividad del estadio; “La Federación cada año manda a un inspector a hacer una revisión profunda de todo el inmueble, son dos días donde prueban todo”. 

Actualmente el estadio Alfonso Lastras cuenta con la certificación que pide la FMF para poder ascender a la Liga MX, pero no siempre fue así, la primera vez que el equipo ascendió, aunque los llenos eran impresionantes, era difícil el acceso al estadio, las rampas eran de tierra, no había butacas, incluso, como anécdota, el mismo Hugo Sánchez  en su etapa dirigiendo a los Pumas de la UNAM, sufrió de las inclemencias del tiempo cuando aún le tocaron los vestidores sin techo. 

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Pasto, luces, baños, instalación eléctrica entre otras cosas son las que la Federación revisa antes de cada partido y durante 11 años José Juan Montoya se ha encargado que todo esté a la perfección. La única complicación que se ha tenido es la del alumbrado, ya que las luces son de vapor de sodio y tardan aproximadamente 15 minutos en calentar y prender; ¿Quién no recuerda esos famosos apagones del Lastras? 

“El estadio está en un 70 por ciento”, con la inversión del Atlético de Madrid para el Atlético de San Luis, José Juan comenta que ha sido muy notorio el cambio del estadio, ya que ese año que San Luis Potosí no tuvo un equipo, el estadio decayó, incluso ese año lo vivió desempleado y hasta esta administración fue la que lo regresó al “bordo”, su casa. 

Y no por cualquier cosa José Juan se refiere así al estadio, como su casa, durante esos 11 años ha vivido de todo, ascensos, descensos, grandes triunfos y grandes derrotas, ver en la cancha a grandes figuras, incluso los tragos amargos de “la invasión tigre” y la partida del equipo a Chiapas

Al día de hoy, José Juan Montoya se encuentra feliz con la nueva inversión y la renovación total que ha tenido el estadio y espera con ansias el ascenso del Atlético de San Luis, ya que como él dice: “En primera, se vive mejor”

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“Ver lleno el estadio, es lo que me hace más feliz” 

Como Cancerbero, el cuidador de las puertas del Hades, el conocido por algunos como “el templo del dolor”, el estadio Alfonso Lastras cuenta con esa aduana para ingresar a los partidos, la última frontera antes de llegar a las tribunas en busca del ansiado triunfo. 

Yolanda Segura Arteaga es la encargada de que las taquillas del estadio funcionen. A lo largo de 16 años trabajando en los accesos, nos cuenta que tanto el estadio como la afición se han vuelto parte de su familia, ya que ha crecido con algunos y ha dejado de ver a otros. 

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“Me tocó estar aquí desde que todo alrededor era tierra”, cuando la transición del estadio Plan de San Luis al Alfonso Lastras fue definitiva, el crecimiento del estadio fue paulatino, Yolanda Segura habla sobre cómo el estadio ha evolucionado y atribuye eso a todas las directivas que han pasado por las franquicias de San Luis. “Cada directiva ha aportado su granito de arena, por ejemplo Televisa metió muchos patrocinios para poner butacas en todo el estadio”. 

La labor de Yolanda va desde la distribución de localidades, elaboración y venta de boletos; las tribunas actualmente cuentan con una capacidad de 24, 300 personas, mientras que la zona de palcos cuenta con 18 activos que pueden albergar a 20 personas cada uno (a veces entran más). Con la actual administración -comenta- el cambio y crecimiento ha sido notable. 

“El plan de la inversión es terminar el estadio en 2 años, aunque para que esté completamente finalizado, falta el techo de zona vip”.  

Para Yolanda, el estadio Alfonso Lastras no le pide nada a ningún estadio de México, ya que como está construido brinda una panorámica perfecta para ver toda la cancha en su esplendor en cualquier parte de la grada, además la cercanía de la gente con la cancha hace que sea un estadio que pese tanto para el visitante como para el local. 

“San Luis tiene una afición dura, vaya bien o mal el equipo, nunca nos abandonan”.  

Actualmente el estadio Alfonso Lastras cuenta con los mayores registros de asistencia en el Ascenso MX, esto ha sido logrado por una afición que se ha metido de lleno con el equipo; parte importante de esto son los abondos. Comenta que hay abonados infaltables en el estadio, incluso llegando a ser muy cotidianos para las taquillas, “He visto abonados de años, ya señores grandes que siempre apoyan al equipo; cuando los dejo de ver, a veces pienso lo peor”

La historia del estadio Alfonso Lastras ha estado rodeada de diferentes matices, Yolanda recuerda con gran cariño los partidos de la Selección Nacional que recibió la ciudad, el ascenso del 2002, el gol del milagro, la final ante Pachuca y más historias gloriosas que han pasado en el “coloso de Valle Dorado”; pero también la hace llenarse de tristeza esos amargos momentos, como cuando el equipo se fue de San Luis y ella perdió el trabajo, “fue algo muy triste, de un momento a otro te quedas sin trabajo y sin futbol”. 

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Actualmente las gradas del estadio son seccionadas por los nombres de los actuales patrocinadores, de igual modo el costo del boleto depende de la ubicación que se tiene en el estadio; para Yolanda, el estadio Alfonso Lastras tiene para todos los gustos, desde zonas más familiares, hasta la zona donde “la barra” no deja de apoyar, “Con esta nueva inversión, ha venido gente que nunca había venido al estadio y han regresado los de siempre, los que no abandonan al equipo de la ciudad”. 

Para Yolanda la actual inversión del Atlético de Madrid es algo que ilusiona, ya que el sueño de los aficionados más allá de ascender a Liga MX, es que el equipo no se vaya, que haya futbol para siempre en San Luis Potosí y este nuevo equipo da esa ilusión, “Yo soy feliz viendo el estadio lleno”, comenta “Yolis” con la nostalgia del recuerdo de esos grandes llenos que pronto – espera - se repitan. 

“Todo tiene que estar perfecto para antes del partido, pareciera que el estadio tiene vida propia” 

Para que el estadio Alfonso Lastras funcione como tal, hay un sinfín de labores que se realizan previo a todos los partidos, desde el mantenimiento interno, cumplir con requisitos de Protección Civil, Seguridad Pública, Municipio, Federación Mexicana de futbol y el club

Héroes en su mayoría anónimos son parte de los órganos vitales para que el estadio se mantenga vivo y llegue a ese momento en el que el futbol hace vibrar las emociones que sólo se viven en “El Lastras”

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Nicolás Zapata, es el responsable de que el terreno de juego sea una alfombra perfecta para los partidos; desde los inicios de su profesión en el estadio Plan de San Luis hasta que fue llevado al Alfonso Lastras

Como si se tratase de un proceso artesanal, la cancha del Alfonso Lastras sigue siendo pintada a mano, tomando las medidas con un cordón y a brocha gorda, incluso comentó que alguna vez mandaron a Raúl Barrios, el encargado del Estadio Azteca a darles un curso de capacitación para el mantenimiento de la cancha.

Jardinero de toda la vida, Nicolás ha conservado la cancha en excelentes condiciones, “tienes que saberle mucho para mantener el pasto; una vez nos ofrecieron una máquina para pintar las líneas, pero no, nos gusta más a la antigüita”Don Nicolás ha tenido el privilegio de que grandes figuras pisen la cancha que él cuida -en sus palabras- como si fuera una mujer. 

“La vez que vino Hugo Sánchez con la Selección, hubo comentarios de que la cancha estaba muy bonita”. Para Nicolás Zapata la cancha del Alfonso Lastras significa mucho, ya que verla desde que inició, pasando por momentos de gloria y tristeza, pero sabe que su trabajo es importante ya que el escenario principal del espectáculo es la cancha. 

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Las entrañas del estadio guardan uno de los lugares más sagrados de la infraestructura: el vestidor del equipo local. Aquí es el lugar donde las emociones inician, los jugadores se preparan para saltar al gran escenario; Martín Monreal en su segundo año de utilero del equipo nos comenta que en el vestidor se vive una energía imposible de explicar, se vuelve un templo donde los jugadores han festejado victorias y hazañas, donde han sufrido tristezas y donde se han vuelto una familia. 

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David y Gustavo Ibarra, mejor conocidos como “los gemelos” forman parte del equipo de utilería, aficionados al futbol jamás imaginaron que al conocer el estadio a sus 12 años continuarían con el legado de su padre, también utilero. 

Su labor es llegar 3 horas antes de cada partido para tener todo listo en el vestidor para los jugadores, preparar las armaduras de esos guerreros que salen a la cancha a defender al equipo, desde los jerseys, tachones, espinilleras y algunos amuletos de la suerte que piden los jugadores. 

“Cuando se llevaron al equipo a Chiapas, me llevaron con ellos; nunca me sentí a gusto” Uno de los gemelos habló de su experiencia de irse con el equipo a otra ciudad, ver que San Luis se quedaba sin futbol fue uno de los episodios más tristes que vivió; actualmente la nueva directiva les dio la oportunidad de volver a trabajar en el estadio para el equipo; “se siente esa tranquilidad de volver a casa”, agregaron.  

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“En el Alfonso Lastras, no hay nada mejor que el grito de gol” 

Durante 10 años Félix Corpus ha sido la voz oficial del estadio Alfonso Lastras, un testigo de todo lo que el inmueble ha vivido con diferentes equipos y aficiones; actualmente este estadio cuenta con dos voces oficiales para el protocolo, sonido local y patrocinadores: Aurora Hernández en poco tiempo como voz del estadio ha presenciado grandes momentos. Actualmente el Alfonso Lastras es uno de los pocos estadios que cuenta con esta equidad de voces oficiales. 

Ellos que son los encargados de dar esa voz al estadio y gritar el gol a unísono con la afición, lo describen como una energía que los contagia en todos los sentidos; Félix Corpus le ha regalado esa frase emblemática al estadio, que después de cada triunfo la afición vibra al escuchar: “Hoy nos vamos contentos, hoy ganó, el Atlético de San Luis”. 

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Tantas historias, tantas emociones que ha vivido el coloso de la ciudad, afrentas heroicas como el tan recordado “gol del milagro”, el momento en que el odiado rival Querétaro y Ronaldinho sintieron lo que era la voz de San Luis, los campeonatos de ascenso, la tristeza del descenso y la gloria de volver de inmediato al máximo circuito, ver el debut en Selección Nacional del hijo de uno de los grandes ídolos del futbol potosino, Nery Castillo, hasta ese partido de eliminatoria mundialista donde la afición de San Luis le mostró a México y el mundo lo que es ser una afición de primera y un pueblo solidario. 

Recinto que además del futbol ha albergado conciertos monumentales de artistas como Shakira, Juan Gabriel y Maná, por citar algunos; eventos de política, incluso siendo escenario para partidos de torneos locales. 

Un estadio que vivió el ultraje de ser invadido por un rival que pintó las tribunas de amarillo y azul, que sintió la impotencia de serle arrebatado el futbol, que padeció el abandono por más de un año y que después volvió para renacer de las cenizas. 

Estadio que en sus tribunas ha vivido la calidez de una afición noble pero exigente, desde esos años en que La Tribu Real era la encargada de llevar las porras al estadio, pasando por Los Recioz y ahora con La Guerrilla; pero no solo las barras son las que dan ese sentimiento al estadio, los clásicos gritones que son la delicia humorística de los aficionados, hasta aquel vago recuerdo de quién llevaba un Santo Niño de Atocha al estadio, el aficionado que se disfrazaba de Brozo el payaso y del personaje de Scream regalando dulces a los niños de las tribunas; los que se enfundan en una máscara de lucha libre y no dejan de apoyar y un estadio que le dio el último adiós al líder de su porra. 

Lugares sagrados, como la portería de cabecera norte, donde siempre han caído esos goles milagrosos de último minuto que han hecho explotar el estadio; el pasillo donde se siente el nervio antes de saltar a la cancha, ese lugar que cuenta con la placa conmemorativa de todos los equipos que han usado el Alfonso Lastras como su casa, La Virgen del Rayo que celosamente cuida las esperanzas del equipo local; pasillo que ha sido el lugar donde brujos, chamanes y sacerdotes han realizado rituales para sanar y bendecir al estadio. 

El estadio Alfonso Lastras Ramírez, un estadio que ríe y llora, que celebra y entristece, que enfurece y se enorgullece, un estadio como ningún otro. 

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