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Los berrinches de los artistas antes de dar un concierto en México

Antes de que se enciendan las luces de un concierto, hay exigencias que se tienen que cumplir al artista. Aquí algunas que sucedieron en la Arena Ciudad de México
Foto/ARCHIVO EL UNIVERSAL
17/11/2019
01:11
El Universal
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La industria de los conciertos en México tiene un valor aproximado de 22 mil millones de dólares al año, según un estudio publicado por la Condusef el año pasado.

Esa estimación incluye el pronóstico de que en 2019 se venderán boletos por 200 mil dólares.

Pero para que ese dinero suceda, es necesario, entre otras muchas cosas, que alguien recorra la ciudad de norte a sur en hora pico y sin pretextos. Todo eso para que Jared Leto tenga su comida vegana favorita antes de empezar el show 30 seconds to Mars. Esta historia, lamentablemente, no tuvo un final feliz. Fue imposible cumplir el capricho del cantante, quien salió con el estómago vacío al escenario de la Arena Ciudad de México.

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Katy Perry. Trajo una producción de 200 personas.
 

Tras las bambalinas de este foro ubicado en la alcaldía Azcapotzalco, lejos de lo que tradicionalmente ha sido el centro neurálgico del show en vivo, se cuentan muchas historias como la de Leto.

Es necesario decir que gran parte del show depende del rider, que es el documento donde el artista especifica requerimientos por contrato.

El patio de maniobras es la primera parte en donde empieza la producción de un evento, ahí se da el acceso a todo el equipo y es la entrada de los artistas; hay algunos que llegan en helicóptero, para lo cual la Arena cuenta con dos helipuertos, que se encuentran en la parte superior del estacionamiento.

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Hugh Jackman. Trajo a su propio chef para cocinar.
 

De ahí pasan al bowl, que es la parte detrás del escenario y donde la locura comienza entre camiones, staff, utilería y vestuarios.

Cuando Katy Perry se presentó con su Witness the tour trajo varios camiones para transportar todo lo que implicaba la producción del show, un camión que era exclusivo de ella, transportó lo que se necesitaba para sus camerinos: “Eran sillones de Chanel, forró todos sus camerinos de amarillo, traía un mobiliario para hacer yoga, su gimnasio, entre muchas cosas más”, cuenta Giovanna Vázquez, encargada de la logística de la producción.

El lugar cuenta con cuatro camerinos principales y nueve secundarios, en los que por lo regular se encuentra el staff, pero hay producciones tan grandes como la de Katy que se tienen que disponer de los lockers rooms, que son exclusivos de la NBA, porque traen demasiado personal. Las bailarinas de Perry tuvieron que utilizarlos.

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Jared Leto. Pidió un tipo de comida exclusiva.
 

Hugh Jackman también trajo mucho mobiliario para su espectáculo The man. The music. The show, hasta utilizó los quick change, que son vestidores que se colocan detrás del escenario.

Hasta detrás de escena el australiano es carismático y muy sencillo: “Llegó con escoltas pero empezó a saludar a todos, me contaron que ya se sabía el nombre de su staff y cada semana le daba boletos de lotería”, comenta Vázquez.

Este tipo de eventos necesitan aproximadamente un mes y medio de preparación, pero los hay como el de La Maldita Vecindad que en dos semanas ya está listo todo.

Para hacer la estancia más confortable para el talento, el recinto dispone de una cocina y un comedor; Katy traía tres chefs; con Hugh el staff pidió tacos, chilaquiles, tamales, cosas muy mexicanas, y el actor hollywoodense no pidió nada extravagante, solo traía un nutriólogo que supervisaba sus raciones, pero no todos son tan sencillos como él.

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Bad Bunny. El reggaetonero metió 25 mil fans.
 

Mariah Carey pidió un salmón que costaba como 3 mil pesos el kilo aproximadamente, otro artista pidió que le trajeran sales extravagantes del extranjero y Jared Leto ha sido uno de los más exigentes en pedir imposibles.

“Quería que fueran de la Arena a la Condesa en media hora, en viernes, quincena, hora pico, por su comida... y llegó a la Arena, pero tres horas después, estaba fría y ya no se la quiso comer”, detalló Giovanna.

Adalberto Rangel, director de marketing de Zignia (la empresa a la que pertenece la Arena) explica: “Tiene una capacidad de 22 mil personas cuando es un concierto 360, cuando es uno con la configuración de telón, es una capacidad para 18 mil personas, en el caso de Hugh Jackman y Katy Perry tenían una pasarela y afectaciones en la cancha, por eso llegan a 18 mil, pero Bad Bunny rompió récord de la Arena porque metió a más de 25 mil personas por la configuración de un escenario central”.

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Wisin y Yandel. Eligieron la Arena para su reunión.

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