La inauguración de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, realizada en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, San Luis Potosí, estuvo marcada por la presencia de maestros de Telesecundaria que alzaron la voz para exigir atención a problemáticas que, aseguran, llevan años sin resolverse.
Durante el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum, un grupo de docentes comenzó a gritar consignas desde el público, interrumpiendo el acto protocolario.
Sus demandas no eran nuevas: reclamaban la homologación de sus condiciones laborales, el pago de pensiones a trabajadores jubilados que no han recibido sus recursos y la falta de una plantilla docente suficiente para atender a todos los alumnos del sistema de telesecundarias.
La manifestación recordó escenas similares ocurridas en visitas previas de la mandataria a San Luis Potosí, donde el magisterio ha recurrido a actos públicos para visibilizar sus inconformidades ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades.
Ante los gritos, la presidenta decidió detener momentáneamente su mensaje.
Desde el templete, reconoció la protesta y aseguró que su administración pondrá atención directa al problema, comprometiéndose a buscar una solución a las demandas planteadas por el sector educativo.
El pronunciamiento generó reacciones divididas entre los asistentes, mientras los maestros continuaban manifestándose de manera verbal, insistiendo en que las promesas deben traducirse en acciones y no quedar, una vez más, en el discurso.
Así, la apertura de la nueva institución educativa quedó envuelta en un reclamo persistente que ha acompañado distintos actos oficiales en la entidad: la exigencia de condiciones laborales dignas, pagos pendientes y un sistema educativo con los recursos humanos necesarios para garantizar la educación de miles de estudiantes.