La presidenta Claudia Sheinbaum arribó al municipio de Soledad de Graciano Sánchez en San Luis Potosí a las 11:20 de la mañana.
Su entrada a la Universidad Tecnológica, sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, ocurrió entre aplausos, consignas y gritos que evidenciaban un ambiente lejos de la solemnidad habitual de un acto inaugural.
Antes de que iniciara el evento, el sonido de las porras comenzó a mezclarse con reclamos.
Militantes de Morena y del Partido Verde discutían a gritos por los lugares asignados: los primeros quedaron más atrás, mientras que los segundos ocuparon las filas delanteras.
La molestia fue evidente, aunque la Presidenta, al avanzar hacia el templete, sí volteó a saludar a las y los simpatizantes de Morena.
A los costados del área donde se realizó el acto se observaban amplios terrenos en construcción, maquinaria pesada estacionada y zonas aún sin terminar.
No se precisó el avance de la obra, pero a simple vista sólo un edificio parece estar en su etapa final, mientras el resto del espacio continúa en proceso.
Durante su discurso, la Presidenta fue interrumpida por un grupo de docentes de Telesecundaria que exigían la homologación de sus condiciones laborales.
Los gritos se elevaron desde el público y obligaron a Sheinbaum a detenerse.
Desde el micrófono, aseguró que su Gobierno atenderá y resolverá este conflicto, lo que generó una breve calma entre los manifestantes.
Sin embargo, la tensión política no se disipó del todo.
Hacia el cierre de su mensaje, la Claudia Sheinbaum anunció la creación de la Beca Gertrudis Bocanegra, destinada a estudiantes universitarios, lo que provocó aplausos entre los asistentes y dio un giro al tono del acto.
Así concluyó la visita presidencial a Soledad de Graciano Sánchez: una inauguración simbólica, entre obras inconclusas, demandas pendientes y una universidad que abre paso en medio del ruido político y social.