El sarampión, una enfermedad viral extremadamente contagiosa, ha vuelto a encender las alarmas sanitarias en México y ya se considera presente de forma latente en diversas entidades, incluyendo San Luis Potosí, ante un aumento de casos en el país que ha llevado a autoridades a reforzar medidas de prevención.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, el brote actual ha acumulado cientos de casos confirmados en todo el país, resultado de un resurgimiento que comenzó en 2025 y que continúa en 2026, poniendo en riesgo incluso el estatus internacional que México tenía como país libre de sarampión otorgado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El sarampión es una infección viral que se transmite con enorme facilidad de persona a persona por medio de gotículas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar, lo que lo convierte en uno de los virus más infecciosos conocidos.
Los síntomas típicos suelen aparecer entre 8 y 12 días después de la exposición al virus e incluyen fiebre alta, tos, congestión nasal, ojos enrojecidos y un exantema rojo que inicia en la cara y se extiende por todo el cuerpo.
Las manchas blancas características en el interior de la mejilla, conocidas como manchas de Koplik, pueden presentarse antes de la erupción cutánea.
Las personas enfermas pueden contagiar a otras desde cuatro días antes de que aparezcan los síntomas visibles hasta cuatro días después de que aparece el sarpullido, lo que dificulta aún más el control de la enfermedad.
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Aunque muchas personas se recuperan en un par de semanas, el sarampión puede causar complicaciones serias, como neumonía, infecciones de oído, diarrea intensa, encefalitis e incluso ceguera y muerte, especialmente en niños menores de cinco años o quienes no cuentan con vacunas completas.