La falta de medicamentos, el déficit de personal y el desacuerdo con el incremento salarial colocaron en el centro de la protesta a trabajadores del sector salud en San Luis Potosí, donde empleados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) instalaron un plantón frente a oficinas sindicales, mientras personal del IMSS-Bienestar se movilizó sobre la carretera 57.

Las manifestaciones evidenciaron dos frentes de inconformidad: por un lado, enfermeras y trabajadores que denuncian condiciones precarias para atender a los pacientes y cuestionan el aumento salarial; por otro, la representación sindical que defiende el acuerdo alcanzado en el proceso de negociación, aunque reconoce que persisten voces inconformes y plantea una nueva consulta.

En la capital potosina, un grupo de trabajadores del IMSS se concentró en el cruce de avenida Cuauhtémoc y la calle Terrazas, frente a las oficinas sindicales, donde colocó casas de campaña y delimitó el paso como parte de su protesta.

Los empleados señalaron que temen represalias por expresar sus inconformidades y denunciaron presuntas amenazas contra quienes participan en el movimiento.

De manera paralela, trabajadores del IMSS-Bienestar se manifestaron sobre la carretera 57.

Entre sus demandas se encuentran garantizar el suministro de insumos básicos, medicamentos y materiales médicos, contratar personal suficiente y respetar los derechos laborales.

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Aunque corresponden a grupos distintos, ambas movilizaciones comparten el reclamo de mejores condiciones para desempeñar sus funciones y brindar atención adecuada a la población.

Denuncian carencias y sobrecarga de trabajo

Enfermeras de la Clínica 2 del IMSS en San Luis Potosí explicaron que la inconformidad forma parte de un movimiento nacional en el que participan trabajadores de las 37 delegaciones del país.

Entre sus principales demandas expusieron el desacuerdo con el incremento salarial anunciado por la dirigencia nacional del sindicato, encabezada por Rafael Olivos, por lo que buscan que se convoque a un congreso extraordinario que permita reabrir la negociación.

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Además del aspecto salarial, afirmaron que la falta de recursos materiales y humanos repercute directamente en el servicio que reciben los derechohabientes.

Las enfermeras sostuvieron que, ante la ausencia de determinados insumos, parte del personal ha tenido que comprarlos con su propio dinero para no dejar de atender a los pacientes.

También describieron una carga de trabajo que, dijo, aumenta cuando las plazas vacantes no se cubren y el personal disponible debe asumir funciones adicionales, atender varios consultorios o hacerse cargo de más pacientes de los que le corresponderían.

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A estas dificultades se suma, según su testimonio, la falta de camas, camillas, médicos especialistas y personal de enfermería, así como la escasez de medicamentos.

Afirmaron que estas carencias pueden traducirse en pacientes que regresan a sus hogares sin recibir la consulta o el tratamiento que necesitan.

Asimismo, denunciaron presuntas intimidaciones contra quienes participan en las protestas y aseguró que una compañera habría sido despedida después de conceder una entrevista.

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Ante este escenario, pidió a la población respaldar el movimiento y sostuvo que las demandas no buscan únicamente beneficios para la plantilla laboral, sino condiciones que permitan ofrecer una atención médica digna.

Los manifestantes señalaron que mantendrán el plantón hasta obtener una respuesta a sus peticiones.

Enfermeras denuncian sobrecarga laboral
Enfermeras denuncian sobrecarga laboral

Sindicato defiende el aumento

Frente a las inconformidades, José Antonio Balderas, dirigente sindical, explicó que parte del desacuerdo se concentra en la composición del incremento salarial, anunciado en 8.55 por ciento, y en la manera en que se aplicará el concepto 157, relacionado con las cuentas individuales de retiro de una generación específica de trabajadores.

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De acuerdo con su explicación, ese concepto contempla incrementos progresivos para los trabajadores incorporados a ese esquema desde 2008, con aportaciones que aumentarían gradualmente hasta alcanzar cinco por ciento.

Este mecanismo, sostuvo, es uno de los puntos que ha generado cuestionamientos entre quienes consideran insuficiente el acuerdo.

Antonio Balderas afirmó que el incremento fue sometido a votación durante un congreso sindical y que la mayoría de los participantes respaldó la propuesta.

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No obstante, reconoció que la inconformidad de algunos trabajadores llevó a plantear una nueva vía para conocer su postura.

Por ello, anunció que el próximo 14 de octubre se realizará una consulta, para que los trabajadores expresen si están de acuerdo con el aumento alcanzado o si consideran que debe revisarse.

El dirigente sindical sostuvo que, según los cálculos que maneja la representación sindical, el incremento se ubica por encima de la proyección inflacionaria.

Sin embargo, las enfermeras inconformes mantienen su exigencia de una negociación que responda a sus expectativas salariales y a sus condiciones de trabajo.

En relación con los reclamos por falta de medicamentos y materiales, Antonio Balderas reconoció que la disponibilidad de insumos varía entre unidades médicas y que las necesidades no son iguales en todos los centros de trabajo.

Explicó que el contrato colectivo, en su cláusula 70, establece la obligación de proporcionar los recursos necesarios para que los trabajadores desempeñen sus funciones.

Ante las carencias, dijo, el sindicato realiza gestiones con la representación institucional para solicitar que se atiendan las necesidades del personal.

Aclaró que la organización sindical no es responsable de adquirir los insumos, por lo que remitió a la delegación del IMSS las preguntas sobre el nivel de abasto, los medicamentos faltantes y las requisiciones de compra.

Que no se te pase:

El dirigente reconoció que la falta de recursos genera inconformidad entre los trabajadores y puede exponerlos a situaciones difíciles durante la atención de los pacientes. También señaló que la representación sindical ha acompañado a compañeras que han denunciado agresiones y que, en los casos que calificó como graves, se ha buscado orientación ante las instancias correspondientes.

Sobre las versiones difundidas en redes sociales respecto a un posible paro de actividades, Antonio Balderas aseguró que no había recibido información oficial que confirmara una suspensión de servicios.

Añadió que, aun en un escenario de huelga, deben mantenerse las atenciones prioritarias, entre ellas urgencias, cuidados intensivos, hemodiálisis y la atención de pacientes hospitalizados, además de los servicios indispensables para su funcionamiento.

El dirigente sindical consideró que la negociación entre la representación sindical y la institución debe continuar para evitar que el conflicto escale, y sostuvo que la protesta y el diálogo son vías para expresar las inconformidades.

Mientras los trabajadores inconformes mantienen sus exigencias de aumento salarial, insumos, contratación de personal y respeto a sus derechos, la consulta prevista para el 14 de octubre se perfila como el siguiente punto para conocer el respaldo al acuerdo salarial.

Por ahora, las posturas permanecen divididas: las enfermeras insisten en que las condiciones actuales afectan tanto a la plantilla como a los pacientes, mientras la representación sindical sostiene que el incremento ya fue aprobado y que las voces disidentes tendrán una nueva oportunidad de manifestarse mediante el mecanismo anunciado.

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