El Centro Histórico de la capital potosina se ha transformado en un recorrido lleno de color, aroma y misticismo con la instalación de diversos altares monumentales que celebran el Día de Muertos, una de las tradiciones más arraigadas y admiradas por todos los potosinos.
Uno de los más llamativos se encuentra dentro del Teatro de la Paz, donde un altar de cinco niveles recibe a los visitantes con una composición tradicional que representa el camino del alma hacia el descanso eterno.
En cada nivel se pueden apreciar elementos característicos: sal, velas, agua, pan de muerto, frutas, flores de cempasúchil y retratos de seres queridos que han partido.
A las afueras del mismo teatro, otro altar monumental acapara la atención de quienes pasean por la Plaza del Carmen. Entre el murmullo de la gente y el constante sonido de las cámaras, familias enteras se detienen a tomarse fotografías o a dejar una flor en honor a sus difuntos.
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En Palacio de Gobierno, un tercer altar rinde homenaje a personajes ilustres potosinos, integrando elementos simbólicos de la región como textiles huastecos, veladoras artesanales y calaveras de azúcar elaboradas por manos locales.
Mientras tanto, en el exterior de la Secretaría de Cultura, otro altar destaca por su diseño artístico y su mensaje de preservación de las tradiciones mexicanas. Este espacio invita a reflexionar sobre la importancia de la memoria colectiva y el respeto hacia la muerte como parte del ciclo de la vida.
En el kiosco de plaza de armas también se encuentra otro altar en donde resaltan las semillas y diversas calaveras, copal e incienso.
De acuerdo con información de la Secretaría de Turismo el altar de muertos tradicional consta de siete niveles, cada uno con un significado específico: