Con el inicio del año también se activan en el campo y en pueblos de San Luis Potosí, las cabañuelas, una forma tradicional de anticipar cómo será el , que desde hoy primero de enero empieza su conteo conforme a la creencia popular: el clima de cada uno de los primeros 12 días del año “representa” el de uno de los meses venideros.

Así, lo observado hoy corresponderá a enero, lo de mañana a febrero, y así sucesivamente hasta el 12 de enero, que representa diciembre.

Esta práctica ancestral hunde sus raíces en los tiempos antiguos, con influencia de métodos europeos y americanos, y se ha preservado especialmente en zonas rurales.

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En San Luis Potosí se atribuye su uso tradicional a las culturas prehispánicas que, con calendarios propios, observaban la naturaleza para preparar siembras y cosechas.

Para muchos agricultores, el proceso de las cabañuelas implica observar el cielo, las nubes, las lluvias, el viento y hasta comportamientos de animales durante cada uno de estos días para “leer” la temporada respectiva.

Por ejemplo, si en estos días se registran lluvias o temperaturas bajas puede interpretarse que el mes correspondiente tendrá condiciones similares.

Además del conteo básico de 12 días, algunos practicantes utilizan las cabañuelas de vuelta, del 13 al 24 de enero en sentido inverso, para reforzar o contrastar las predicciones y en versiones más extensas incluso consideran las horas del día 31 para asignarlas a los meses.

Aunque esta tradición cuenta con siglos de transmisión oral y cultural, la meteorología moderna cuestiona su validez científica.

Expertos de servicios oficiales de clima han señalado que, si bien las cabañuelas forman parte del acervo cultural y pueden ofrecer una guía anecdótica, no sustituyen a los modelos meteorológicos basados en satélites, estaciones de observación y análisis físico-matemáticos para prever fenómenos climatológicos reales.

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