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La tradición del Judas que sigue viva entre manos de artistas potosinos que dan vida a la cartonería

Norberto Castillo Ramos comparte cómo el arte, la crítica social y la tradición se mezclan en cada figura destinada a arder

Los Judas de la cartonería, tradición artesanal de Semana Santa. Foto: Humberto Torres
04/04/2026 |16:05
Humberto Torres
Reportero multimedia en San Luis PotosíVer perfil

Norberto Castillo Ramos, originario de San Luis Potosí, ha encontrado en la cartonería una forma de expresión que combina tradición, historia y crítica social.

Aunque de profesión es ingeniero, desde niño comenzó a involucrarse en este arte, al que ha dedicado más de tres décadas como una pasión que ha evolucionado con el tiempo.

“Yo aprendí cartonería desde muy pequeño, tendría unos seis o siete años. Entonces, podemos decir que empecé hace alrededor de 31 años”, relata.

Su acercamiento surgió gracias a un familiar, quien le mostró todo lo que conlleva el arte de la cartonería.

“Un tío fue quien empezó con esto, él hacía máscaras y yo, por observación, fui aprendiendo”.

A lo largo de los años, su práctica ha pasado de ser esporádica a constante, especialmente desde 2022, aunque su primera participación en la elaboración de Judas se remonta a 2003.

“Había estado participando de forma intermitente, pero ya en los últimos años lo hago de manera continua”, explica.

Sobre el proceso de creación, señala que cada pieza responde tanto a la intención del artesano como a la naturaleza misma de la tradición.

“Los Judas son piezas pensadas para destruirse, ahí se plasma lo que la sociedad repudia. Por eso cada quien decide cuánto tiempo dedicarles; en mi caso, no más de 15 días”, comenta.

Más allá de la técnica, destaca que la esencia de estas figuras radica en su significado simbólico. “Se trata de representar aquello que la gente no quiere, lo que critica. Antes eran hacendados, luego diablos, y ahora pueden ser políticos corruptos o problemas sociales actuales”, explica.

En su obra más reciente, con la que participó en categoría tradicional, retomó una figura clásica: un diablo que representa los siete pecados capitales.

“Quise hacerlo a la usanza de los antiguos cartoneros, con un diablo que carga figuras colgando, como la pereza, la ira o la gula”, detalla.

Sin embargo, su trabajo también ha abordado temas contemporáneos. “He hecho piezas sobre feminicidio, corrupción, reclutamiento del crimen organizado o violencia en el fútbol. Son temas que están pasando y que también se pueden expresar en cartonería”, añade.

Para Norberto, la quema de Judas sigue siendo una tradición vigente, aunque ha cambiado con el paso del tiempo. “Antes era común verla en los barrios, con premios que la gente intentaba arrancar durante la quema. Eso ya casi no existe, pero los concursos ayudan a que no se pierda del todo”, menciona.

Finalmente, considera que el principal reto está en mantener vivo el interés por el arte popular. “La cartonería es muy amplia, no sólo son Judas. Falta más difusión y también disposición para enseñar. Si hay quien quiera aprender y quien quiera compartir, esto puede seguir creciendo”, concluye.

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