Hablar de la gastronomía potosina es hablar, inevitablemente, de las enchiladas potosinas.
Su inconfundible tortilla rojiza, su relleno de queso y el sabor ligeramente picante las han convertido en uno de los platillos más representativos de San Luis Potosí y en un referente de la cocina mexicana.
Aunque hoy pueden encontrarse prácticamente en cualquier municipio de San Luis Potosí e incluso en otras entidades del país, su historia comenzó hace más de un siglo en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, donde un accidente terminó por dar vida a una de las recetas más famosas de México.
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La historia más popular, señaló que en 1919, doña Cristina Jalomo, quien elaboraba tortillas para vender, llevó su nixtamal a un molino donde previamente se habían molido chiles.
La masa adquirió un tono rojizo y un sabor distinto.
En lugar de desecharla, decidió aprovecharla para preparar tortillas rellenas de queso.
El resultado fue un éxito entre sus clientes y con el paso de los años la receta se perfeccionó hasta convertirse en las hoy famosas enchiladas potosinas, cuya preparación ha pasado de generación en generación.
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A diferencia de otras enchiladas del país, las potosinas no se bañan en salsa después de cocinarse.
Su principal característica es que el chile se incorpora directamente a la masa de maíz, lo que le da su color rojo-anaranjado.
Tradicionalmente, la masa se mezcla con una salsa elaborada principalmente con chile guajillo, aunque algunas recetas familiares conservan el uso de chile cascabel.
Después se elaboran las tortillas, que se rellenan con queso fresco mezclado con salsa de jitomate, tomate verde, ajo, cebolla y chile serrano.
Las piezas se cuecen primero en el comal y posteriormente se fríen ligeramente hasta obtener una textura crujiente por fuera y suave en su interior.
Las enchiladas potosinas suelen servirse con lechuga o col, crema, queso fresco rallado, cebolla, aguacate y frijoles refritos.
En muchos establecimientos también se acompañan con cecina, carne asada, cueritos en vinagre o pollo, además de salsa verde o roja, dependiendo del gusto del comensal.
Aunque es posible encontrarlas en prácticamente toda la zona metropolitana de San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez continúa siendo el municipio donde existe la mayor tradición en su elaboración y venta.
En este lugar aún operan negocios administrados por descendientes de la familia de Cristina Jalomo, además de decenas de cocinas tradicionales que diariamente preparan cientos de órdenes para habitantes y turistas.
El precio varía según el establecimiento y los acompañamientos.
Actualmente, una orden sencilla de enchiladas potosinas suele costar entre 80 y 120 pesos, mientras que un platillo completo acompañado de cecina, carne asada o pollo puede oscilar entre 140 y 220 pesos en restaurantes de la zona metropolitana.
Más de un siglo después de su creación, las enchiladas potosinas siguen siendo uno de los mayores símbolos de San Luis Potosí.