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Leyendas de SLP: El Ermitaño de la Cañada del Lobo, el hombre que decía sobrevivir entre brujas y el diablo

En las profundidades de la Sierra de San Miguelito, un hombre conocido como “El Búfalo Blanco” aseguró vivir rodeado de presencias extrañas, rituales y seres malignos

Foto: Especial
24/10/2026 |14:41
Jazmin Ramírez
Reportera multimedia en San Luis PotosíVer perfil

Entre senderos rodeados de vegetación, el silencio de las montañas y una presa que guarda sus propias historias, la Cañada del Lobo esconde una de las leyendas más inquietantes de San Luis Potosí: la de Nicolás González Rosales, un hombre que vivió apartado de la sociedad y aseguraba haber enfrentado fuerzas sobrenaturales en la Sierra de San Miguelito.

Conocido como “El Ermitaño” o “Búfalo Blanco”, Nicolás pasó buena parte de su vida en una cabaña entre los árboles.

Su historia trascendió por los relatos que compartía con quienes se acercaban a visitarlo, a quienes advertía sobre las presuntas presencias extrañas que, según él, habitaban aquel paraje.

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Una cabaña entre brujas y seres extraños

De acuerdo con los testimonios que el propio Nicolás compartía en vida, la Cañada del Lobo era mucho más que un espacio natural.

El hombre aseguraba que en sus alrededores rondaban brujas, duendes y otras entidades que se manifestaban principalmente durante la noche.

También hablaba de gritos, lamentos, risas y sonidos inexplicables que, según su interpretación, provenían de almas que permanecían en el lugar.

En sus relatos, la zona estaba vinculada con prácticas de magia negra y ceremonias que supuestamente se realizaban lejos de la vista de los visitantes.

Uno de los episodios más impactantes de su historia estaba relacionado con la pérdida de la vista.

Nicolás afirmaba haber sufrido un encuentro con el diablo dentro de su cabaña y sostenía que había perdido los ojos a cambio de conservar la vida.

Otras versiones populares atribuyen su ceguera a un supuesto ataque de brujas.

El guardián de la Cañada del Lobo

A pesar de las historias de terror que lo rodeaban, Nicolás también era recordado por su conocimiento de la sierra y por orientar a quienes se adentraban en sus caminos.

Según las crónicas sobre su vida, subsistía mediante la venta de leña y el apoyo ocasional de las personas que llegaban hasta su vivienda.

Su historia llamó la atención de exploradores y programas de televisión dedicados a fenómenos paranormales, entre ellos Extranormal, que retomó el caso del ermitaño y las leyendas asociadas con su cabaña.

Nicolás González Rosales murió en octubre de 2020, a los 105 años.

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