Entre las calles que rodean la Plaza de Armas de San Luis Potosí existe un inmueble que guarda una historia de más de un siglo y que, pese a encontrarse a la vista de miles de personas, esconde en lo alto uno de sus detalles más singulares: una escultura de Mercurio que parece desafiar la gravedad.

¿Dónde se encuentra el Mercurio de SLP?

El edificio, ubicado en la esquina de la calle Allende, fue inaugurado en 1897 y originalmente habría sido construido para albergar al Banco Ixtlero. Con el paso de los años, el inmueble cambió de funciones y pasó a ser identificado como el “Banco de San Luis”, relacionado con actividades de sociedades mercantiles e industriales.

Décadas después, durante los años cincuenta, el inmueble tuvo una nueva etapa al convertirse en la primera sede del Instituto Potosino de Bellas Artes. Posteriormente albergó el Café de Versalles y, con el paso del tiempo, volvió a tener una marcada actividad comercial.

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Ya en años más recientes, el edificio fue ocupado por distintos establecimientos. Entre 2016 y 2017 incluso funcionó ahí una farmacia, como parte de la transformación comercial que ha experimentado este espacio a lo largo de las décadas.

Sin embargo, uno de los elementos que más llaman la atención se encuentra mucho más arriba que los escaparates y los negocios: en la parte superior de la esquina del inmueble se encuentra una figura de bronce que puede pasar inadvertida para quienes caminan rápidamente por el Centro Histórico.

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Significado de la escultura de Mercurio de SLP

Se trata de Mercurio, conocido en la mitología griega como Hermes, hijo de Zeus y la ninfa Maya.

La escultura representa al dios asociado con el comercio, los viajeros y la velocidad, y fue colocada como parte de la ornamentación del antiguo edificio bancario.

La escultura mide aproximadamente 1.20 metros y es una réplica de la famosa representación de Mercurio realizada por el escultor italiano Giambologna en el siglo XVI.

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La versión potosina conserva destaca porque si la miras desde determinados ángulos, la figura parece estar volando sobre las calles del Centro Histórico; o incluso parece estar “tocando las nubes”.

Es precisamente esa posición la que convierte a la escultura en un detalle arquitectónico singular.

Mientras la actividad comercial cambia y los negocios que ocupan el inmueble se transforman con los años, Mercurio permanece en lo alto, prácticamente como un testigo silencioso de la evolución de la ciudad.

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Para quienes levantan la mirada mientras recorren las calles del primer cuadro de San Luis Potosí, la figura aparece entre las fachadas históricas como uno de esos detalles que forman parte de la identidad arquitectónica de la capital, pero que fácilmente pueden pasar desapercibidos.

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