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“Mi deseo es que ellas nunca pasen por lo que yo viví, Dios quiera que ellas nunca vivan una situación de este tipo, pero si llegan a pasar por algo similar, quiero que sepan que no están solas, que siempre les voy a creer, voy a estar con ellas y que su voz jamás será apagada”.
En entrevista con El Universal de San Luis Potosí Guadalupe recuerda que fue hace 13 años cuando en Guanajuato (de donde es originaria) comenzó a marchar motivada por romper el silencio que durante años guardo sobre la violencia de diversos tipos que vivió a manos de una ex pareja. Años más tarde ya en San Luis Potosí se convirtió en madre y un día al caminar rumbo al colegio de sus hijas logró escapar de un intento de secuestro en la capital potosina.
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Guadalupe confiesa que sus hijas son su mayor tesoro, pero no puede dejar de lado pensar en la violencia que atraviesa a las mujeres, en las cifras devastadoras de que en méxico 10 mujeres son asesinadas cada día. Y eso la mantiene convencida de que la mayor herencia que puede darles es enseñarlas a no tener miedo, a levantar la voz.

“Yo no quiero que mis hijas vivan con el miedo de salir a la calle y no puedan caminar seguras, quiero que sepan y se sientan libres …fue en ese año que a mí me sucedió lo de que me querían pues sí, secuestrar, y me decidí a invitarla, fue una invitación y ella aceptó”.
Paola, la hija mayor de Guadalupe tenía en ese entonces 9 años, junto con la invitación llego una ola de preguntas, mismas que con paciencia fue contestando una a una, sin embargo, Paola encontró también las respuestas y miles de razones por las qué marchar cuando en 2022 acompañó por primera vez a su mamá.
“Recuerdo que había muchas mujeres de todas las edades, niñas adolescentes y adultas mayores, escuche las historias y eso me conmovió, me me dio tristeza y enojo a la vez”.
Paola narra que la marcha del 8 de marzo es una muestra de la fuerza de las mujeres, asegura que en cada paso y consigna se siente la “energía y el acompañamiento”.

“Me conmueve esa fuerza, a veces yo grito y todas los demás me completan la frase, ver a todas las mujeres juntas, muchas mamás que gritan por sus hijas que ya no están, otras que están desaparecidas, o que de alguna forma han sido violentadas, incluso niñas”.
Este día, Guadalupe y Paola llegan juntas nuevamente a un 8 de marzo para salir a tomar las calles, a gritar fuerte por amigas, hermanas, abuelas, tías, por ellas y por todas.
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