En el municipio de Villa de Pozos la devoción se transmite de generación en generación a través de la custodia de diversos Cristos que participan en la tradicional Procesión de los Cristos, una manifestación de fe profundamente arraigada entre las familias poceñas.

Muchas de estas imágenes cuentan con más de cien años de antigüedad y permanecen bajo el resguardo de familias que han documentado su historia a lo largo del tiempo.

Cada una posee un origen particular, cargado de simbolismo, tradición y testimonios de fe.

Lee también:

Entre ellas destaca el Señor de Casanova, considerado el más antiguo del que se tiene registro.

A diferencia de otros, es el único que permanece al interior de un templo.

Su figura, de proporciones similares a las de un cuerpo humano, data del siglo XVII.

Señor de Casanova. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL
Señor de Casanova. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL

De acuerdo con la tradición, durante la lucha de Independencia, el padre Miguel Hidalgo pasó por Villa de Pozos, donde pernoctó y celebró una misa en la que bendijo esta imagen.

A los pies del Cristo pueden observarse diversos milagros colocados por creyentes como muestra de agradecimiento por favores recibidos.

Actualmente esta imagen ya no participa en la procesión, con el objetivo de evitar su deterioro y conservar su integridad.

Se encuentra en una capilla que formó parte de la primera etapa de construcción de la parroquia de San Francisco de Asís, la cual posteriormente fue ampliada, manteniendo este espacio.

En dicho sitio también resalta un retablo considerado el último vestigio en México de la etapa barroca.

Otra de las imágenes es el Señor de Burgos, que permanece bajo el cuidado de Félix Pedroza, de 85 años.

El custodio relató que la figura llegó a su familia desde su bisabuelo, pasando después a su abuela, luego a su madre y finalmente a sus manos.

Señor de Burgos. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL
Señor de Burgos. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL

Explicó que cada año diferentes familias se encargan de cambiarle el cendal, mediante una lista en la que los interesados se anotan con anticipación, alcanzando turnos programados hasta por cuatro décadas.

Por su parte, el Señor del Olivo es resguardado por José Fraga desde hace más de cuatro décadas.

Lee también:

La imagen recibe su nombre por el sitio donde se ubica, relacionado con un antiguo cuartel.

Señor del Olivo. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL
Señor del Olivo. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL

Durante la procesión, es acompañado por ofrendas como manzanilla, naranjas y banderas de colores, entregadas por los cargadores.

Se trata de un Cristo tallado en madera, con cabello natural colocado como manda.

Según se cuenta, llegó a esta familia tras ser adquirido en carretera.

En tanto, el Señor del Refugio ha permanecido por 65 años bajo el cuidado de Jobita Hernández, quien explicó que la imagen llegó a su hogar como un obsequio para su esposo y desde entonces ha sido protegida por su familia.

Señor del Refugio. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL
Señor del Refugio. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL

También figura el Señor de la Misericordia, perteneciente a la familia Vargas Corpus, quienes han resguardado no solo esta imagen, sino otras dos más: una dedicada a la Divina Muerte y otra a los Trabajos.

Estas figuras fueron entregadas a sus bisabuelos y actualmente son cuidadas por cuatro hermanas.

Señor de la Misericordia. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL
Señor de la Misericordia. Foto: Jazmín Ramírez EL UNIVERSAL

Una de ellas, Francisca, lleva más de seis décadas dedicada a su preservación.

Las imágenes suelen portar listones en las muñecas, los cuales simbolizan el momento en que, al inicio de la festividad del jueves santo son descendidas de la cruz para posteriormente ser colocadas nuevamente el Viernes Santo en su lugar.

Así, entre relatos familiares, promesas cumplidas y una profunda devoción, Villa de Pozos mantiene viva una tradición donde la fe no solo se celebra, sino que también se hereda.

TEMAS RELACIONADOS

Google News

[Publicidad]