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Potosinos correrían riesgo de consumir agua contaminada por metales

Afectación superficial y del subsuelo genera una mala calidad del líquido, señala especialista.
Foto: Especial
18/09/2018
03:15
Sergio Marín
San Luis Potosí, S.L.P.
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Un serio problema de calidad del agua enfrenta la zona metropolitana de San Luis Potosí debido a la enorme contaminación que representan las diferentes fuentes de suministro, ya sea la presa San José sobre la que se descargan aguas residuales o la red de pozos donde existe el riesgo de elementos metales como plomo, selenio, flúor y otros que representan serios riesgos para la salud de las personas, así lo consideró el especialista en temas ambientales y profesor e investigador del Centro de Investigación y Estudios de Posgrado Facultad de Ingeniería de la UASLP, Alfredo Ávila Galarza.

Explicó que actualmente  existe en la red de aguas superficiales un problema de contaminación por la irresponsable falta de control para la descarga de aguas en vasos de captación los cuales aportan el 8 por ciento destinado al consumo humano, además de que el agua que proviene de la presa El Realito no tendría la calidad requerida, debido a los problemas que la empresa proveedora ha tenido en el funcionamiento de sus equipos, lo que ha generado un tipo de agua con olor desagradable y de un tono amarillento, ello a pesar de que INTERAPAS ha señalado que el líquido no contiene microorganismos que puedan representar un daño a la población.

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El titular de la comisión indicó que la mayoría de las presas del estado está llenas y arriba del 100 por ciento de su capacidad.
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Agregó que el problema se acrecienta con la infiltración hacia el subsuelo por el manejo de aguas residuales hacia las plantas de tratamiento Tanque Tenorio y El Morro, además de los tiraderos de residuos sólidos urbanos y los industriales que se encuentran a cielo abierto.

Tras recordar que la ciudad se abastece en un 92 por ciento del agua de pozos, dijo que debido a la permisividad para desarrollar el crecimiento urbano en aquellas zonas de carga natural de los mantos, ha sido necesario perforar pozos a una profundidad de entre 400 a 500 metros donde hay un mayor riesgo de que el agua contenga metales dependiendo de la zona geológica de la cual se extrae, pero apuntó que particularmente la zona sur es la más riesgosa ya que ahí la composición del suelo es más rocosa.

“El subsuelo está contaminado, del acuífero superior se sigue sacando, pero éste ya no se destina para consumo humano, sino industrial”, concluyó

 

 

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