San José.— El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, intensificará hoy en la capital guatemalteca la presión sobre tres debilitados presidentes—Jimmy Morales, de Guatemala; Salvador Sánchez, de El Salvador, y Juan Orlando Hernández, de Honduras— para que adopten urgentes medidas que detengan el flujo de al menos 400 mil guatemaltecos, hondureños y salvadoreños que migran cada año por vías irregulares a suelo estadounidense.

En posiciones frágiles por el asedio de las endémicas crisis socioeconómicas y de corrupción, impunidad, inseguridad, violencia e ingobernabilidad en sus países, Morales, Sánchez y Hernández recibirán en Guatemala a Pence y a la secretaria de Seguridad Nacional de EU, Kirstjen Nielsen, en medio del conflicto en la frontera entre EU y México por la política de “Tolerancia Cero” que el presidente Donald Trump dictó en abril pasado y que separó a miles de niños, niñas y adolescentes migrantes irregulares centroamericanos de sus familias.

Pence y Nielsen llegarán a Guatemala procedentes de Brasil y se reunirán con los mandatarios de los países del Triángulo Norte de Centroamérica que, con México, son la más importante fuente de migrantes irregulares latinoamericanos a EU y que en los últimos meses se convirtieron en el principal objetivo de Trump para desestimular la migración ilegal a territorio estadounidense.

La reunión multilateral tendrá lugar a las 16:00 horas locales y se produce luego de que el martes Pence instara a los migrantes a no viajar a EU si “no tienen condiciones de entrar legalmente”. Trump insinuó en varias ocasiones que Washington suspendería la ayuda económica a los gobiernos del Triángulo Norte por abstenerse de impedir el flujo ilegal a EU, vía México.

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