Xilitla quedó inscrito en la historia cultural de México al conseguir el récord Guinness por el mayor número de parejas bailando de manera simultánea un mismo son huasteco, logro alcanzado durante la celebración de las 48 horas de huapango huasteco.
La hazaña colocó al Pueblo Mágico en el escenario internacional y lo convirtió en el primer poseedor de un récord Guinness relacionado con el huapango huasteco, un reconocimiento que enaltece las tradiciones de la región y el profundo arraigo de una de las expresiones artísticas más representativas de la Huasteca.
El acontecimiento fue el resultado de meses de preparación y de un trabajo conjunto en el que participaron autoridades, organizadores, instituciones, cuerpos de seguridad, personal operativo, voluntarios, músicos, tríos huapangueros, bailarines, promotores culturales, medios de comunicación, patrocinadores y miles de personas que hicieron suyo este proyecto colectivo.
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Cada pareja que subió a la tarima, cada intérprete que dio vida a la música huasteca y cada persona que contribuyó a la organización del evento formó parte de un logro que desde ahora integra el patrimonio histórico y cultural de Xilitla.
Más allá de una marca internacional, el récord representa el esfuerzo de una comunidad que decidió unirse para demostrar el poder de la cultura como elemento de identidad, cohesión social y preservación de las tradiciones.
La secretaria de Turismo de San Luis Potosí, Yolanda Josefina Cepeda Echavarría, reconoció el trabajo coordinado entre la Secretaría de Turismo del Gobierno de México, el gobernador del estafo y el presidente municipal de Xilitla, Óscar Márquez, para concretar el récord Guinness del baile de huapango más grande del mundo.
El reconocimiento internacional es resultado de la suma de esfuerzos entre los tres órdenes de gobierno y de la entusiasta participación de cientos de bailarines y familias que mantienen viva esta tradición.
El huapango representa un símbolo de identidad, orgullo y sentido de pertenencia para las y los potosinos, por lo que este logro fortalece el patrimonio cultural de la entidad.
Hoy, Xilitla no solo celebra una marca mundial.
Celebra la fuerza de su gente, la vigencia de sus raíces y la capacidad de una comunidad para unirse y demostrar que la cultura puede trascender generaciones y conquistar al mundo.