En el marco del segundo año de que se abrió un socavón en el Paso Exprés de Cuernavaca, el gobierno federal determinó someter a revisión exhaustiva los 14.5 kilómetros de esa vía para conocer el estado de la obra, inaugurada en abril de 2017 y que heredó del gobierno de Enrique Peña Nieto.

La decisión de practicar un estudio integral al Libramiento Cuernavaca es consecuencia del desprendimiento de muros de contención, surgimiento de fisuras en el asfalto, filtraciones de agua, acumulación de basura en cunetas y taponamiento de rejillas de drenado.

Necesariamente se debe hacer un estudio más completo, afirma el director de Caminos y Puentes Federales (Capufe), Genaro Enrique Ultima Gutiérrez, porque en el kilómetro 84.3 se observó que uno de los muros tuvo un desfasamiento de 20 centímetros en 30 metros de longitud.“Nosotros comentamos que es altamente probable que se tengan vicios ocultos, es decir, hay deficiencias en el diseño estructural y en el diseño hidráulico específicamente”, sostuvo.

El surgimiento de nuevas fallas en la obra revivió el temor de vecinos y usuarios del libramiento, porque el desplazamiento de un muro de contención ocasionó la filtración de agua de lluvia; el mismo fenómeno que provocó hace dos años un socavón y la muerte de dos personas cuando su auto cayó en la oquedad y quedaron atrapados por toneladas de cascajo.

El clima de preocupación aumenta porque, de acuerdo con el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de Capufe, Martín Curiel Villegas, personal de mantenimiento de la autopista registró hasta 20 puntos con filtraciones de agua. “El Paso Exprés capta mucha agua y, sin embargo, el diámetro de los cauces está muy por debajo de lo que debió haber sido”, afirmó el líder gremial.

El apunte fue reforzado por el secretario de Obras de Morelos, Fidel Giménez-Valdés Román, al decir que existen alrededor de 18 obras de drenaje a lo largo de la vialidad, pero están taponadas. “[Los drenajes] son insuficientes y desde el diseño de la obra quedaron pequeños y si además de eso están tapados, pues enfrentamos una situación peor; por lo menos deberíamos tener limpias las cunetas y las obras de drenaje subterráneo”, expuso el funcionario.

Eladio Enrique Viveros Mora, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Morelos, consideró que debe haber una conservación más adecuada y un monitoreo de los sistemas construidos. “Es como cuando recibes una casa nueva y a veces cuando se prueban los sistema resulta que se deben hacer los ajustes”, ejemplificó Viveros Mora.

A todas las expresiones Capufe respondió con un oficio enviado al secretario de Obras en Morelos, donde anuncia que el Centro SCT Morelos realizará la perforación e instalación de drenes de penetración (conjunto de tuberías que se entierran en un terreno para drenar un suelo saturado de agua) en la cara del muro de concreto desprendido en el Paso Exprés, en el kilómetro 84+300, a la altura de la colonia Antonio Barona.

Los trabajos, explicó Capufe, serán a una profundidad de 6 metros con inclinación de 5% y con ello esperan abatir la presión hidrostática que ésta ejerce sobre el muro. De esta manera, la dependencia federal confirmó que el desprendimiento del muro de concreto fue por la presión hidrostática y, a su vez, por las infiltraciones de agua.

Sobre el coste de la reparación, el director del Centro SCT en Morelos, Héctor Castañeda Molina, indicó que el Fondo Nacional de Infraestructura cubrirá los gastos de la fisura porque la SCT tiene demandada a la constructora Aldesa, pero también los empresarios demandaron a la secretaría.

Ese litigio recíproco, explicó el titular de Obras de Morelos, impide hacer uso de la fianza que se garantiza para reparar los vicios ocultos que surjan a partir de la terminación o el finiquito de la obra.

Sobre la situación, el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo indicó que solicitó a la Federación la revisión integral y a fondo de toda la obra del Paso Exprés y que se realicen las reparaciones necesarias para evitar que se repita el hallazgo constante de fallas.

En opinión de los empresarios de centros acuáticos en el estado, es necesario la reparación del par vial por la seguridad de los miles de turistas que recibirá Morelos.


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Capufe descarta riesgos

Genaro Enrique Ultrilla Gutiérrez, director de Caminos y Puentes Federales (Capufe), informó que el estudio de los 14.5 kilómetros es necesario porque se observan otros puntos en el par vial con manifestaciones similares a las que se registraron en el kilómetro 84.3, donde se desprendió el muro recientemente.

“Hay una alerta en los ciudadanos por lo ocurrido en julio de 2017”, se le recuerda.

“No hay riesgo. Para Capufe lo más importante son los usuarios y tenemos permanente vigilancia. Evidentemente, cuando exista una situación de ésas van a observar el cierre de algunos carriles”.

—¿La responsabilidad es de Capufe o de la SCT?

—A finales del año pasado la SCT le entregó a Capufe, casi entrando la nueva administración y nosotros somos los responsables de la operación y mantenimiento del libramiento. Por eso la urgencia de diagnosticar con un estudio a profundidad para poder deslindar cómo recibimos el libramiento.

—¿Capufe puede llamar a cuentas a las empresas que construyeron?

—Fue en el tiempo en que la SCT tenía la responsabilidad en ese sentido. Nosotros recibimos la administración de la operación y con base en el resultado que arroje el proyecto, pues de ahí se van a derivar varios temas.

Hasta ahora por el socavón que se abrió en julio de 2017 en el kilómetro 93, la Secretaría de la Función Pública del gobierno anterior había abierto 23 procedimientos administrativos en los que se había sancionado a nueve funcionarios de SCT y Conagua.

En tanto, el gobierno de Morelos sancionó el año pasado con 350 mil pesos al consorcio constructor del Paso Exprés, pues justificó que “así lo establece la Ley de Ingresos del gobierno del estado”.

Puntos de crisis

Datos de la Secretaría de Obras de Morelos indican que por este par vial circulan diariamente alrededor de 104 mil vehículos, de los cuales 70 mil son de tránsito local, pero desde su diseño y posterior ampliación a 10 carriles, el Paso Exprés arrastra irregularidades.

El Paso Exprés inició con una inversión de mil 47 millones de pesos y terminó con un gasto de 2 mil 300 millones. Fue inaugurado el 5 de abril de 2017 con la presencia de autoridades de primer nivel estatales y federales de entonces, como el presidente Enrique Peña Nieto, el titular de SCT Gerardo Ruiz Esparza y el gobernador Graco Ramírez. En esa ocasión, Ruiz Esparza aseguró que el material utilizado no requería reparación en décadas.

Sin embargo, tres meses después se registró la tragedia en el kilómetro 93+800. En ese punto se abrió un socavón en el que cayó un vehículo en el que viajaban Juan Mena López y Juan Mena Romero —padre e hijo—, quienes fallecieron en su auto sepultados tras varias horas de intentar rescatarlos.

El abogado de los deudos, Darío Oscos Coria, indicó que en su momento la SCT y los “responsables solidarios” pretendieron menospreciar su responsabilidad y fue necesario un juicio eficaz para garantizar una indemnización integral por daño moral, independientemente del daño material.

Recientemente, Protección Civil del estado realizó un primer diagnóstico después de recorrer los 14.5 kilómetros y enumeró problemas en el punto Emiliano Zapata, sobre cuya cuneta hay grava de tezontle que con el escurrimiento de agua puede caer.

También citó que la descarga del colector de colonia Providencia, dirección sur, fue conducido por medio de un ducto hacia la barranca que se encuentra 100 metros adelante, lo cual podría aumentar su cauce normal y afectar algunas zonas.

En la barranca kilómetro 87+113, dirección sur, el colector de aguas negras fue dañado durante los trabajos de ampliación y los líquidos se vierten directo a la barranca, además en la salida al IMSS no hay barra de contención.

La única acción positiva que reconocen autoridades estatales y federales, así como empresarios y los ingenieros organizados es el retiro de las barras centrales porque eso redujo sustancialmente el número de accidentes.

La propuesta de quitar las barreras surgió de la Secretaría de Obras estatal y, de acuerdo con sus cifras, en el periodo de mayo a diciembre del año pasado se contaron 47 accidentes con cuatro muertos y 72 lesionados, mientras que el pasado semestre —de diciembre de 2018 a julio de 2019—, la cifra de accidentes bajó a 28, cero muertos y 14 lesionados.

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