Salina Cruz, Oaxaca.- Enfundados en overoles, cascos y cubrebocas, 150 obreros apuran los trabajos para concluir a fines de mes el muelle de usos múltiples que, con costo de 107 millones de pesos, facilitará la descarga simultánea de dos buques en la terminal de contenedores del puerto de Salina Cruz, en el Istmo.

La terminación de este muelle de 200 metros de largo es el inicio de la rehabilitación y modernización del puerto, uno de los polos del propuesto por el presidente considera el director de la Administración Portuaria Integral de Salina Cruz (Apisal), Ricardo Tapia Ríos.

Aunque la obra se licitó en el gobierno pasado, comenzó en abril de 2019 y terminará en este mes. Se trata de la primera vez en 39 años, recuerda el agente naviero Mario Cisneros, que se invierte en la infraestructura portuaria de Salina Cruz. Fue en 1980 cuando  se construyó la terminal de contenedores, con José López Portillo.

Pero no todo es positivo. A seis meses de la creación del Corredor Interoceánico del Istmo y a un año del anuncio presidencial, la actividad portuaria de Salina Cruz, llamada a contribuir al desarrollo del sur de Oaxaca, enfrenta obstáculos como los bloqueos de carreteras derivados de conflictos sociales y los cuales “inhiben la inversión”, reconoce el director de Apisal.

De acuerdo con Tore Knape Macías, especialista en protección civil, de enero al 11 de diciembre, en el Istmo se registraron 216 cierres de carreteras, tanto en la Panamericana como en la Transístmica, al igual que en la Costera.

“¿Si uso el puerto para el traslado de mercancías, me garantizan que no habrá bloqueos?”, dice que le preguntan los empresarios cada vez que oferta los servicios de la Apisal. En octubre de este año, cita como ejemplo, llegó a las instalaciones portuarias un buque con 30 toneladas de maíz para enviar por tierra desde Salina Cruz a Chiapas. De tener una estadía contemplada de siete días, tardó un mes.

Tapia Ríos explica que primero las lluvias y después los vientos retrasaron el traslado: “Cuando las condiciones climatológicas permitieron el desembarco y traslado por tierra, en la zona oriente reportaron que había un bloqueo sobre la Panamericana que se prolongó una semana”, dice.

Por ese mes, el dueño de la mercancía pagó 10 mil dólares de renta del barco al día.

No es el único caso. El año pasado se aplicó un programa piloto para suministrar fertilizantes a Chiapas y Veracruz, desde las instalaciones de Apisal. Un buque madre con 40 mil toneladas descargó en Manzanillo, Colima, y envió unas 7 mil toneladas a Salina Cruz para ser entregadas, lo cual se complicó porque hubo bloqueos hacia ambos estados.

“Aunque el fertilizante llegó, para este año ya no quisieron explorar la posibilidad de usar nuestras instalaciones portuarias”, lamenta Tapia Ríos. “Los bloqueos retrasan el envío de las mercancías”, agrega.

La esperanza para el puerto, agrega, es que los programas sociales de AMLO ayuden a resolver los conflictos del sur de Oaxaca. Y a que se eviten los bloqueos que ahuyentan a los inversionistas.

Las inversiones

Pese a esos problemas, para las instalaciones portuarias de Salina Cruz, se espera una inyección de mil 150 millones de pesos y para la ampliación del patio de contenedores, la construcción de un nuevo muelle y la ampliación de la zona de ingreso de los buques cargueros, de 150 metros a 200 metros.

Por ahora, la prioridad se concentra en el fortalecimiento del puerto petrolero, debido a que en los últimos dos años, desde los siniestros de 2017, primero el incendio que afectó la refinería Antonio Dovalí Jaime y luego el terremoto, la producción cayó a 30% de su capacidad. Los embarques petroleros entraron en una tendencia a la baja, contrario al movimiento de carga comercial de granel o contenerizada.

“Con la política del Presidente esperamos que para 2023 contemos con un puerto consolidado. Para entonces, ya se habrá aplicado una inversión de 9 mil millones y con la nueva infraestructura vamos a recibir barcos de 350 metros de largo, con capacidad de traer 12 mil contenedores de 20 pies”, dice el funcionario del puerto, quien agrega que actualmente sólo se reciben buques de 197 metros de largo con capacidad de mil 200 contenedores.

“Con el proyecto no estamos pensando en desplazar al Canal de Panamá, sino en convertirnos en una ruta alterna de comercio que facilite el tránsito de mercancía a menor costo y tiempo de traslado”, dice.

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